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Astromona Fest

Tiempo de lectura: 6 min

Carmen Abril Martín

Sinceridad

AstroMona. Algunas de nosotras no conocíamos apenas la marca, aunque nos sonaba el nombre. Otras le poníamos etiqueta (short out para @doctorjuanpa) y algunas hasta sabíamos que era de Valladolid. Yo, particularmente, la había probado una vez en un restaurante (muy buena).

Con todo, se puede decir que AstroMona no entró por nuestras conciencias de verdad hasta que oímos hablar del AstroMona Fest. A este punto voy a ser totalmente sincera, nos movía un poco más el fanatismo que la inquietud periodística: Rigoberta Bandini era un atractivo demasiado fuerte como para no tirarles al DM y preguntar si podíamos cubrir el encuentro. (Qué morro, lo sé. Pero chicxs, con lo que cuesta managear una revista autoguisada, una puede permitirse sus pequeños momentos de oportunismo.) AstroMona no nos había contestado cuando les invitamos a nuestro I Concurso de Artesanas Castellanas en Íscar, así que no teníamos demasiadas esperanzas, pero merecía la pena intentarlo por ella. Rigoberta Bandini. El nombre del año. La chica del año. Dos de nosotras en concreto estábamos (estamos) literalmente enamoradas de ella. Desde aquello de “En Spain we call it soledad” en otoño, pasando por el liberador “Perra” hasta convertirse, con “Too many drugs”, en el colofón de muchos momentazos primaverales y veraniegos (de muy variada índole, por cierto), Rigoberta Bandini y sus canciones de bailar llorando nos han robado el corazón y lo han hecho en cuestión de un año. Ha pasado de ser una completa desconocida por todos a ir a La resistencia y (por dios!) a poner la canción del mítico anuncio del verano de EstrellamDamm, un emblema del costumbrismo contemporáneo español.

Al final nos contestaron (bien!!!) nos invitaron a ir (gracias!!) y fuimos, y efectivamente el directo de la Bandini fue uno de los mejores momentos que probablemente vamos a tener en el verano (y quién sabe si en la vida); lo disfrutamos tantísimo como habíamos imaginado. Pero disfrutamos de muchas más cosas y después, rascando un poco, descubrimos otras muchas más, que venimos a contaros.

Rigoberta Bandini por @musicaparamirar

Disfrute

Disfrutamos de un festival pequeño, despejado, cómodo; en un paraje demencialmente bonito y castellano (las afueras de Mucientes), rodeados de viñas y de campos de cereal doraditos por el sol, casi todo cielo y aire azul; un festival en el que todo marchaba bien y no había agobio por el covid ni por la marabunta porque, en lugar de estabulados y supercontrolados, estábamos a nuestras anchas en un espacio muchísimo más amplio del que hubiese sido necesario (como supimos después). Disfrutamos con regodeo del espectáculo del Meister (que qué bueno es, y más ahora que le ha dado por las jotas); del rollazo de Chico Blanco; de las barras castizas y a la vez galácticas de Erik Urano; nos caímos de espaldas con las increíbles gallegas de High Paw (qué improvisación, que manera de partirla ¡checkeen!) y nos emocionamos con los charrísimos ganadores del concurso de bandas (había un concurso de bandas!!) The son of Wood. No seguimos para no aburriros, pero había muchos más.

 

En realidad, más que lo que disfrutamos (que tampoco os queremos putear), venimos a contaros lo que averiguamos acerca del AstroMona Fest; y de la cerveza y las personas que hay detrás de él; y eso lo hicimos después, cuando quedamos con Mario, miembro de la organización del festival, para tomar una caña unos días más tarde. Os contamos lo que descubrimos:

Sobre la organización de un festival 

Lo primero que hizo Mario al llegar fue disculparse por no haber estado operativos para lo del concurso de cervezas (aunque en realidad no son artesana y no podrían haber participado) y por haber contestado tan tarde al mensaje de después, sobre el festival (nos dijeron que sí unos pocos días antes, pero nos organizamos y fuimos, cómo no). Nos contó, con mucha franqueza y simpatía, que había estado “En la UCI mental” los meses antes del festival, a cien mil cosas a la vez, literalmente comido por el estrés. Nosotras, que habíamos sufrido muchísimo también con la organización de nuestro concurso cervecero (y eso que era una cosa muchísimo más pequeña), le entendimos hondamente y agradecimos mucho, de hecho, vernos reflejadas en sus palabras. Despertarte a las 6 y ya no poder dormirte, calenturas en los labios, estómago cerrado y defensas por los suelos, la cabeza a cien revoluciones y una sensación de estar olvidando algo constantemente son algunos de los síntomas del que organiza un evento y ve acercarse la fecha de este. Otra de las dolencias clásicas del organizador es que por supuesto, cuando por fin llega la fecha es incapaz de disfrutar del propio evento y aunque todo salga, en líneas generales, bien, se hace cruces con los pequeños fallos (que siempre los hay) y se mortifica en ellos, incapaz de tomar perspectiva y abarcar también lo bueno y saborearlo.

Pasamos la primera parte de la entrevista hablando de esto y, además de acercarnos, resultó muy liberador. Quizá este no sea un aspecto muy atractivo de contar, ni lo que te esperas cuando entras a leer un artículo sobre un festival, pero a los que organizáis eventos del tipo que sea seguro que os gusta leerlo también. No pasa nada ¡no estáis locos!, es una tarea durísima y la cosa es ir aprendiendo a relajarse e ir a terapia si hace falta (es más, es lo suyo, Mario de hecho invitó a su psicóloga al AstroMona)

Ahora bien, cabe señalar que un festival no es un evento cualquiera. Los festivales, si se piensa, son muchos eventos concentrados y se organizan durante todo el año. Mario se había quitado “el muerto” de encima hacía escasos días y nos contaba que estaba por fin recuperando el sueño perdido, pero que “en dos semanas empezamos a preparar el del año que viene”.

Hay que tener mucha energía y mucha determinación, para organizar un festival. Y mucho, muchísimo ojo. Ya que empezábamos hablando de Rigoberta, que sepan nuestros lectores que el AstroMona Fest fue el primer festival en contactar con ella en su historia como artista, allá por agosto de 2020. Que ella tenía un caché muuy moderado entonces (****,está feo hablar de números), y que este se ha ido multiplicando hasta llegar a los ***** actuales, un 1000% vaya. Hay que tener mucha energía para organizar un festival y también mucho tino. 

En el caso de los cabezas de cartel, hay que apostar por el talento confiando en el instinto, pero también hay que tener en cuenta otros factores, como que el artista haya estado ya mucho en la zona, este justo en su pic y vaya a pedir demasiado, ect. El caso de Rigoberta es el ejemplo perfecto de gran acierto intuitivo en cuanto a fichajes (y ella y su equipo, según nos aseguran, majísimos), “sin ella el festival no hubiera sido lo mismo”. 

 

En el caso de los artistas de menos renombre, entran en juego factores parecidos, pero distintos criterios, y ahí es donde puede uno permitirse, usándolos como nudos o puntos de referencia, crear un universo de valores y conceptos, una constelación identitaria. En el caso de AstroMona, esta constelación es al mismo tiempo local y castiza; conectada con la tierra, en armonía con la naturaleza; y contemporánea, urbana e independiente, fresca y algo gamberra. 

el meister por @musicaparamirar
Sobre el Astromona Fest

Todo empezó como algo muy pequeñito, entre colegas. 

En 2018 (llevaban un año existiendo como cerveza) participaron en la creación de Observatorio, festival que se sigue celebrando actualmente en Balboa y que ese año fue más una fiesta entre colegas que otra cosa, pero les sirvió para cimentar una idea. 

En 2019, AstroMona decidió hacer su propio festival como acción de marketing hiper potente. “Queríamos demostrar que no éramos una artesana normal, llegar al público joven, generar familiaridad y darnos a conocer en círculos más allá del cervecero”. Además del marketing (que por cierto, funciona), está el amor al arte, porque una asociación cultural (que nos lo digan a nosotras) no es lo que se dice una actividad rentable y AstroMona Fest funciona como tal. 

En 2020 el AstroMona Fest, como casi todos los festivales, se canceló. Este (2021) ha sido el primer año verdaderamente potente y la idea es, claro, ir de aquí parriba. Pero para eso hacen falta más brazos remando. En la edición que viene, en lugar de 2, serán un equipo de 12 asociados divididos por sectores (a ver si evitamos así un poco el síndrome del organizador.)

Eligieron Mucientes por rendirle un homenaje a la ruralidad y por la ayuda y complicidad con el ayuntamiento. El espacio, una campa anchísima que solía ser un campo de fútbol, es cesión del Ayto de Mucientes y fue, por cierto, clave en la posibilidad de la celebrarlo este año, casi en un estado de normalidad. 

Además de hacer un exhaustivo protocolo COVID con una empresa especializada, decidieron recortar el aforo a un tercio de lo que, según los cálculos de esta empresa, resultaba admisible. Es decir, que podrían haber metido 1600 personas y cortaron en 500. Esta rigurosidad fue clave de cara a la aprobación del proyecto en la Junta de Castilla y León. “También tuvimos muchísima suerte, porque cuando se celebró el festival estábamos en fase 1, por eso se pudo estar de pie, pero, en el principio de los tiempos, la idea era hacer antígenos a todo el mundo en la puerta”

La gran novedad de este año (además del cambio de logo, que permitió sacar a luz un merch chulísimo) fue el concurso de bandas. ¡Un concurso de bandas! Y de bandas castellanas, nada menos. “La convocatoria era a nivel CYL . Se presentaron 44 bandas (¡!). Reunimos un jurado profesional; Noe de Mindies, Vicente Castro de Los 40, Luis de Sonido Muchahcho (una agencia de artistas), Juan de Colektivo Laika, Dani de Levitants…de esas 44 bandas dejaron 20, luego hubo una votación en redes sociales a través de una plataforma que creamos… votaron 6000 personas (¡!!) y quedaron 5 finalistas. Premiamos a cada uno con 100 euros y con la oportunidad de dar un concierto en directo en Espacio en Blanco , que es una ático en la calle Santiago que acoge distintos actos culturales. Allí estaba el jurado y esos directos fueron la final. Ganó The son of Wood y ellos abrieron el festival, y se llevaron un premio a mayores de 500 euros. Nos encantó el concurso de bandas, queremos repetir el año que viene y que la final sea en la plaza mayor de Mucientes”.

Y todo eso como guinda de un festivalazo en tiempos de COVID…Qué cracks, qué despliegue titánico de organización. Ahí sí que nos quedamos muy sorprendidas, y también algo apenadas por no haber seguido el concurso desde el principio (ya haremos los deberes). En el furor del festival conocimos a Vicente, uno de los miembros de Tentáculo, banda finalista (paréntesis para mandarle ¡un abrazo a Vicente!), y a Chacho Cósmico, a quién después bicheamos y resulta ser una ráfaga de electrocumbia descarada y fresca.

La verdad es que lo pasamos de miedo en el AstroMona Fest, ojalá el año que viene nos dejen volver.

belen barenys por @musicaparamirar
Sobre Cerveza Astromona 

Cuando le preguntamos “cómo empezó todo”, esta vez refiriéndonos a la cerveza y no al festival, nos contó una historia bastante chula

Yo estaba con dos carreras y un master y trabajando en FASA, muerto del asco. Haciendo motores 936 veces al día. Que oye, fenomenal trabajar en FASA y de hecho cobraba más pasta y no tenía estos problemas de estrés que tengo ahora. A veces pienso que era más feliz entonces, os lo juro, pero estaba muy quemao. Lo cierto es que a mí la cerveza no me gustaba especialmente. Vaya, me bebía lo que me echasen. Pero me di cuenta de que el mercado de la birra estaba muy polarizado; por un lado las industriales, que son las que todo el mundo bebe: muy baratas, mala materia prima, proceso acelerado por químicos, por presión…; por otro, las artesanas: materia prima de primera, muchas veces de cercanía, proceso de maduración larguísimo, tiradas muy pequeñas y precios muy altos, un producto totalmente enfocado a un público previamente interesado en la cerveza. Entonces dijimos ¿por qué no hacer algo intermedio? Nosotros en teoría no hacemos artesana porque hacemos lotes gigantes, de 20000 litros, pero usamos levadura, agua, lúpulo malta y ya , y está 35 días fermentando, que las industriales están 5  les echan acelerantes y mil mierdas…Nuestra idea era hacer una cerveza para el día a día, sencilla y asequible…pero natural.

Y así lo hicieron, aunque después fueron lanzándose con IPAS, tostadas, pales..También son propietarios de la Cervecería Wittgestein, al lado de La otra librería café, y apostaron por la comercialización de AstroMona en barril  en bares y restaurantes, una jugada bastante novedosa en el sector.

 

En resumen, la AstroMona es una visitadora de planetas, una exploradora intrépida y una tía muy lista.

 
Sobre todo; tejer redes castellanas 

Una vez que ya sabíamos más sobre el festival y sobre la cerveza, la conversación fue derivando un poco en todas direcciones. Mario nos preguntó por La Perdiz Roja, y se desveló como un entusiasta del universo castellanista “Castilla mola y manda, yo me quiero quedar con toda mi alma”. Nos contó que en AstroMona están en constante colaboración con Colectivo Laika, que es otra asociación cultural de Valladolid que se dedica a la promoción de la cultura en general: editan libros, poemarios, organizan conciertos… “trajeron a C tangana, a Nathy Peluso y a Yung Beef antes de que fueran famosos en absoluto, un poco como lo que nos pasó a nosotros con Rigoberta…hay algo muy mágico en ser pionero en esas cosas” y sobretodo, es muy revolucionario que esas apuestas se hagan aquí y no en Barna o Madrid.

También hablamos de Verde Agua, a las que admira (nosotras también) y quiere incluir en futuros AstroMonas como desarrolladoras de plan de sostenibilidad. Hablamos sobre asociacionismo y sobre lo importante que es unir fuerzas con colectivos que luchan por los mismos fines que tú. Mario también quiere contar con nosotras (jeje) en proyectos futuros y coincidimos con él en lo interesante que puede ser tejer redes con agrupaciones que están “en la misma onda” que nosotras, formar equipo.

Out of the record, Mario nos cuenta algunas anécdotas graciosas del festival; casi todas tienen que ver con el caos de organizar algo de este calibre (Gracias Chema) y volvemos sin querer al punto en el que empezamos: el quebradero de cabeza, el sabor agridulce de montar algo divertido y guay para los demás y absolutamente retador y exigente para ti (el próximo jueves, por cierto, sale el “videoresultado” de nuestro evento en Íscar).

En fin. Lo pasamos genial en el AstroMona Fest, nos entusiasma la idea del concurso de bandas y de que una cervecera independiente se autopromocione así, pero lo que más nos gustó fue encontrar un compañero de profesión que, además de sentir pasión por Castilla, nos insuflara fuerzas en el camino retorcido de la generación de paradigmas culturales nuevos “El estrés es lo peor que hay en la vida, pero vamos aprendiendo, antes éramos analfabetos y ahora sabemos negociar, estamos aprendiendo a repartir el peso de la responsabilidad… Además, por mucho que tú sufras en el evento mirando a tu alrededor y viendo todo lo malo, luego ves los stories de la peña y dices… joe, cómo mola, la gente está percibiendo una cosa totalmente distinta, se lo están pasando que te cagas.”

Gracias por eso, Mario.

Viva AstroMona, Viva AstroMona Fest, el Colektivo Laika, las bandas castellanas, Verde Agua y todos aquellos empeñados en insulflarle a esta tierra un poquito de flowwwww

#GoCastilla #GoASTROMONA #GoLPR

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