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I Concurso CERVEZAS ARTESANAS CASTELLANAS (26.06.21)

Tiempo de lectura: 4 min

LPR Magazine

El origen

Un día, hablando, nos dimos cuenta de que conocíamos muchas marcas de cerveza artesana que eran de aquí, de Castilla. Astromona, Vereda, San Frutos…una de ellas, La loca Juana, había llegado a nuestros oídos por la peculiaridad de estar su sede alojada en un castillo medieval, el de Íscar. “Eso hay que ir a verlo” pensamos cuando nos enteramos. Pero claro, teníamos estos otros proyectos cerveceros “a la cola” y estaba feo priorizar a la Loca Juana solo porque tuviera la suerte de estar en un castillo.

 

De pronto “¿y por qué no hacemos un concurso de artesanas, ya que conocemos tantas, en el La loca Juana sea la anfitriona?” de esta manera solucionábamos nuestras ganas locas de hacer algo en el castillo (que por lo que habíamos visto en fotos, era increíble) y de hablar de estas otras cerveceras y de otras más, por qué no. 

CASTILLO DE ISCAR (linzex y lucia buron)

El inicio

Abrimos la convocatoria a finales de mayo. Rascando un poco, nos topamos conque había muchíiiiiiisimas más artesanas castellanas de las que teníamos en mente al principio. Teníamos un listado con más de 30. Nos sorprendió muy gratamente este dato. Castilla es por excelencia la tierra del vino, pero también tiene muchas posibilidades en la producción de cerveza artesana (porque la cebada y el lúpulo se dan perfectamente aquí), un sector que está al alza y que tiene mucha proyección de futuro y muchas posibilidades como dinamizador de la agricultura ecológica de la zona. Vivan las artesanas castellanas.

Desgraciadamente, y rascando otro poco, pronto surgió el primer problema. La loca Juana ya no existía. Debía haber sido hace poco, porque la web aún estaba ahí. Seguramente, como otro considerable puñado de cerveceras a las que escribimos, no habían superado el golpe de la pandemia (en este caso uno de sus principales atractivos eran las vistas a la fábrica) y habían tenido que cerrar.

 

Esto nos desanimó un poco, pero resulta que el ayuntamiento de Íscar (quién nos informó de lo sucedido), nos contó también que ahora la concesión la tenía un bar, Castellum, y que ellos estarían encantados de colaborar con la realización de nuestro concurso. Les contactamos y así fue (Gracias por todo, Manolo). 

CASTILLO DE ISCAR (linzex y lucia buron)

El concurso

A partir de ahí, todo fue una vorágine organizativa de que no merece la pena haceros partícipes aquí. Coordinar la celebración de un evento es duro y estresante, ya lo decíamos en el anterior artículo, al respecto de AstroMona Fest. Pero eso lo de menos ahora mismo.

 

Aquí lo importante es el concurso.

 

“El objetivo de la competición es lúdico, cultural y divulgativo; la idea, más que encontrar la mejor artesana castellana, es dar a conocer pequeñas marcas de la región, no solo a nuestro público, sino también entre sí; acercar a la juventud castellana el valor de la cerveza artesana producida aquí y, de paso, generar cierto “networking” entre ellas.”

Así se lo comunicábamos a las cerveceras y esa era nuestra intención. Sin embargo, una de las primeras cosas de las que nos dimos cuenta el día del concurso (26/6) fue que eso del “networking entre ellas”(perdón por los anglicismos) era una bobada, porque ya se conocían unas a otras. Claro. No éramos Colón ni habíamos inventado la pólvora; el hecho es que hay bastantes concursos y ferias de artesanas a lo largo del año y las cerveceras ya habían tenido oportunidad de conocerse, y no solo eso, sino que además se llevaban bastante bastante bien. Nos sorprendió muy positivamente el buen rollo, la piña que hacían. Así sí (vivan las artesanas castellanas).

 

 

Cabe destacar que la nuestra no era una competición al uso; para empezar, por nuestra falta de conocimiento sobre el tema; nos encanta la cerveza, pero sobra decir que no somos expertas. Además, queríamos darle la menor importancia posible al hecho de la competición en sí; era un concurso, vale -por dale cierta estructura y algo de emoción al asunto-, pero para nosotras era más bien una convención, una junta; “el objetivo, más que encontrar la mejor cerveza…”

Innovación y descaro

Lo resolvimos como pudimos, un poco alocadamente, aunque con determinación y pasión: cada cervecera debía presentarse con su mejor baza, con su paladín, con aquella cerveza que, independientemente de la categoría a la que perteneciese (ipa, tostada, pale…), considerase que iba a conquistar más rotundamente los paladares del jurado. Era una determinación poco ortodoxa, pero La Perdiz Roja es una revista poco ortodoxa, y las cerveceras nos entendieron bien.

Para corregir un poco esta falta de rigor, y en un intento de llevarlo un poco a nuestro terreno, incluimos dos categorías que nos eran más cercanas:

 

Mejor diseño de etiqueta

 

Mayor sostenibilidad en el proyecto.

 

 

Suponemos que, por novedosa, esta estructura es algo criticable, pero ya se sabe: hay gente que innova y gente que critica a los innovadores y nosotras estamos muy a gusto en el primer grupo. Mantendremos esta rara estructura en ediciones futuras del concurso, porque nos gusta y porque resulta coherente con nuestra línea de acción.

Jurado Rey

Sobre el jurado nos ponemos también un poco un pin, porque lo compusimos estupendamente:

Para valorar el sabor teníamos a Daniel Carracedo, enólogo, sumiller y majísimo; y a Javi, majísimo también y creador de “Bariloche”, una cervecería especializada en artesanas que podéis encontrar en Conde Ansurez 5 (Valladolid).

Para valorar el diseño de etiqueta teníamos a Miguel Seisdedos; para quien no lo sepa todavía, creador de nuestra identidad corporativa; logo, colores, diseño de portada…es director de arte en Microbio y un auténtico crack, la verdad.

Para valorar la sostenibilidad de los proyectos teníamos al equipo de Verde Agua, tres chicas (Andrea, Luna y Sofia) que hace un par de años crearon una consultora ambiental. Son unas jefas, saben muchísimo y nos obsequiaron con vasitos de plástico compostable para la cata. Contaremos con ellas en futuros eventos para hacer las cosas bien desde el punto de vista medioambiental, y vosotros podéis lo mismo.

*Señalar que, al respecto de la sostenibilidad, prácticamente todas las cerveceras participantes tenían propuestas exigentes e interesantísimas; muchas de ellas plantaban su propio lúpulo y cebada, se preocupaban por lo reutilizable de su embalaje y algunas hasta tenían amplios proyectos sociales en marcha.

Cada uno de estos tres grupos especializados tuvo la última palabra entre las dos cerveceras más votadas para cada categoría.

Por último, pero no menos importante, teníamos un jurado popular integrado por tres personas singularísimas: Miguel Sacristán (profesor de musicología, intérprete y compositor), Gabriel De paz (parte del equipo de Linzex, de los hablaremos líneas adelante) y Javier Berbel (odontólogo y amigo nuestro)

Aunque nos reímos mucho durante el desenlace del concurso (que se vio interrumpido por puntuales vientos huracanados, que casi nos dan un disgusto), todos se tomaron la tarea super en serio y fueron unos jueces maravillosos. Muchas gracias.

 

Queremos dar las gracias también, antes de continuar, a Linzex. Linzex es una productora audiovisual palentina que haría palidecer a muchos sellos madrileños. Tienen un equipo de miedo, muchas ganas de trabajar y, sobretodo, muy buenas ideas (son unos cocos, uno de ellos montó su propio dron a partir de una placa base). También tienen muy buen corazón porque quisieron venir a colaborar con nosotras (gracias, Lucía por ponernos en contacto), sabedores de lo que cuesta poner un proyecto en marcha desde 0. Muchas gracias a los tres.

ARTESANAS CASTELLANAS 

Va tocando hablar de las cerveceras.

Cabe primero explicar que había dos modalidades de participación; en persona o en remoto; por lo que, de las 7 participantes, solo tuvimos el gusto de conocer a 3.

Participaban Vereda, 90 varas, Casuar, Virtus, Mica, Octavo Arte y Yesta.

Vinieron a pasar el día en el castillo de Íscar 90 varas, Virtus y Yesta.

El año que viene, cuando hagamos las cosas mejor (que siempre se puede) intentaremos avisar con mas tiempo, conseguir más participantes en presencial y extender el cerco hasta Castilla La Mancha, que también allí se hacen artesanas castellanas, claro está.

 

Queríamos agradecerles a todas las cerveceras implicadas su paciencia y comprensión con nuestra inexperiencia. Fuisteis parte del primer evento en la historia de LPR y eso no lo olvidaremos jamás.

Vereda cerveza rural es de Ledigos (Palencia) y combina la producción de cerveza con la ganadería vacuna (tienen vacas lecheras) y la hostelería (tienen una casa rural con mucho encanto en Ledigos). Plantan su cebada y su lúpulo, y con el bagazo y las levaduras restantes (los “deshechos” de la producción) alimentan al ganado, generando una pequeña economía circular propia. Han tomado el formato lata para reducir al máximo su impacto medioambiental (en cada lata hay un QR dónde se explica cómo y por qué).

 

90 varas es una cerveza segoviana muy castellana; su nombre rinde homenaje a las 90 varas castellanas que según el dictado de Alfonso X debía haber en la Cañada Real, ya que esta transcurre por delante de su fábrica (en Cerezo de Abajo) hasta Soria (de ahí las ovejas de su logo). Colaboran con diversas agrupaciones eco; mercado de productores Don Pimiento, Feria Verde, Amaria Bodas…tienen sus propios vasos compostables y en definitiva, una perspectiva castellanista y ecologista, muy en línea con LPR.

 

Casuar es también segoviana, y su nombre y logo también son un homenaje al territorio: concretamente al lugar más emblemático de las Hoces de Riaza, donde se enmarca su pueblo (Montejo de la Vega de Serrezuela). Este parque natural es una de las mayores reservas de Europa del buitre leonado (creada por Félix Rodríguez de la Fuente), de ahí el buitre de su identidad. Este año han empezado a plantar su propio lúpulo y hasta ahora se preocupaban de comprar solo materias primas de cercanía.

 

Virtus (Burgos)es una cervecera muy respetuosa el origen de esta bebida; tuvieron un mentor alemán (Friedrich Mattihes, un maestro cervecero de Hamburgo titulado por la Universidad de Berlín) y respetan la manera de hacer tradicional que de él aprendieron. Su nombre hace referencia a las 4 virtudes cardinales griegas (justicia, fortaleza, prudencia y templanza) que paralelizan con los 4 ingredientes que lleva la cerveza (agua, malta, lúpulo, cebada). Griego es también ese espíritu maestro-pupilo que configura su identidad.

 

Octavo arte; desde La Lastrilla (Segovia), es una cervecera que surgió de una cervecería especializada (como Bariloche) y que ha ido creciendo con los años. Tienen una identidad fuertemente enraizada en el castellanismo (“guerrera segoviana” fue uno de sus primeros éxitos). Este año, por los 500 años de los comuneros, han editado un estuche magníficamente diseñado en el que hay una cerveza en representación de cada uno de los tres líderes de la revuelta; Padilla, Bravo y Maldonado.

 

Yesta es una cerveza palentina (Torquemada) dirigida por una mujer (Mafe), algo que no debería ser un dato a destacar, pero que, desgraciadamente, aún resulta una peculiaridad. Producen su propio lúpulo y también están en constante conversación con la tierra, una de sus cervezas mas especiales es “Churra, también tienen “Cencellada” y el nombre de la sociedad “Alma del Cerrato” no puede dejar más claro el apego a sus raíces comarcales. Además, están en constante sinergia con otras PYMES de la zona.

 

 

 Mica, por último, es una cerveza burgalesa que también produce sus materias primas (cultivan la cebada a más de 1000 m de altitud en su pueblo, Fuentenebro) y utiliza los deshechos producido en la alimentación ganadera. Tienen un amplísimo programa social: de ayuda a refugiados y personas en riesgo de exclusión, de colaboración con Cruz Roja, Caritas, FESMA y ASADEMA (estas dos últimas, asociaciones de personas con problemas mentales que elaboran su embalaje) y han tomado el guante de un proyecto europeo que proponía la utilización de los desechos producidos para la fabricación para la confección de etiquetas y envases.

LPR + cerveceras (@linzex)

RESULTADOS

No nos entretenemos más: Mica ganó la mención a la Sostenibilidad. En Verdeagua, además de entusiasmarles la realización este proyecto europeo del que ya habían oído hablar, les parece que la Responsabilidad Social es un factor perfectamente englobable en la categoría de “sostenibilidad”. Nosotras estamos muy de acuerdo con esta idea. Efectivamente, un proyecto es más sostenible cuando resulta mejor para el entorno, lo degrada menos, lo hace más habitable. Generando puestos de trabajo y programas de inclusión, Mica está haciendo mucho, además de por estas persona en riesgo, por el entorno.

 

Virtus fue la segunda galardonada, y por partida doble. Aunque estuvo reñidísimo el premio por el sabor; que disputó con 90 varas y dejándoselo muy difícil a Dani y Javi, que debieron desempatar; el premio al mejor diseño se lo llevaron con relativa facilidad por su nueva edición envuelta en papel kraft, que cautivó a todos por su originalidad.

 

 

Resolvimos, que, a pesar de que Virtus fuera la ganadora, y puesto que el desarrollo del concurso había sido tan informal en cuanto a la prueba del sabor (que se suponía era la definitiva y la que determinaba quién se llevaba el premio), obsequiaríamos con el reportaje LPR23 a las tres cerveceras que se habían tomado la molestia de venir a pasar el día con nosotras, ya que, además, las tres tenían una calidad sublime de proyecto y producto. 

Tras dicha resolución -y tras la llegada del autobús de Valladolid y de dos soberbias paellas que habían sido encargadas a Castellum- empezó “el güateque” amenizado por una artista local (vallisoletana) la dj Bethsaida Fritis, y el resto es historia.

Es un gusto increíble disfrutar de los espacios que un día fueron centros bélicos como centros lúdicos, de reinventar lo que fueran bastiones defensivos como lugares de esparcimiento, de disfrute.

 

*Cabe recordar, antes de que nadie se lleve las manos a la cabeza por las imágenes del vídeo reportaje (en las que se ve a gente sin mascarilla y pasándolo bomba), que el evento se celebró el día 26 de junio de 2021, precisamente la fecha en que se levantaba la prohibición de llevar mascarilla en espacios abiertos. Seguramente esta medida se tomó demasiado precipitadamente (las prueba la estamos viendo estos días), pero, por aquel entonces, a casi todos nos pareció un rayo de esperanza y la antesala de la mismísima vuelta a la normalidad. Contamos con vuestra comprensión a este respecto y con que nos perdonéis el haber sido partícipes de la (demasiado prematura) esperanza colectiva.

 

Si todo sale bien, repetiremos el año que viene (y con un poco de suerte no habrá restricciones porque ya no habrá COVID). Enmendaremos pequeños fallos (que siempre los hay) y trataremos de llegar a mas cerveceras y a más jóvenes dispuestos a descubrirlas. Gracias a todo el mundo que formó parte de un hito en nuestra historia como revista: el I Concurso de artesanas castellanas de LPR Magazine.

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