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Pasión de La Galana

⏰Tiempo de lectura: 2 min

Elisa Gómez Abengoza (Lobotomy Pop)

Actualmente, una de las cosas que más dudas me plantea sobre mí misma es LinkedIn. Qué pongo, qué digo, qué quiero. Sin embargo, cuando pienso en el LinkedIn de Juana Galán tengo muy claro cuál sería el puesto escrito bajo su nombre:

 

Juana María Galán y Heredia

Enredaora maestra

 

Nuestra chica, la Juana (para la mayoría de la gente La Galana), no tenía LinkedIn, pero tenía otro tipo de problemas en los que no estaba involucrado el wifi. De todas formas, antes de empezar a contar cómo Juana cogió esos problemas y se hizo un guiso con ellos, os pondré un poco en contexto. 

DO Valdepeñas

Juana nació en Valdepeñas, un pueblo de La Mancha, en 1787 (una época provista de bastante salseo, por decirlo de alguna manera). Como buena manchega que fue, podemos dar por hecho varias cosas: Juana era directa (una persona bastante licenciá), humilde, y podía soportar bien el calor. Me gusta pensar que le gustaba el humor absurdo, pero eso es cosa mía. Era la mayor de 7 hermanos, y su familia, de posición acomodada, era dueña de la taberna del pueblo, donde Juana trabajaba. Como buena licenciá que era, su condición de tabernera le proporcionaba los más suculentos rumores y bacineos de toda la clientela, teniendo así un poderío para el enredo que poca más gente del pueblo poseía. Y es en este entonces, cuando la madre de Juana decide concertarle un matrimonio con un tal Marcos, un chico que, básicamente, se la sudaba. Y no era el único pretendiente, Juana era una tía chulísima con la que todo el mundo quería ennoviarse, entre ellos Bartolomé Ruiz de Lerma, que incluso llegó a apostar (dinero a espuertas) por el reto de conquistarla. A Juana ni fu ni fa, le gustaba Francisco Abad Moreno, del que más tarde hablaremos. Este era el percal de la Galana. De pronto, se vino la guerra (una muy gorda). 

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Ilustración de Lobotomy Pop

«La escena callejera mientras tanto, bien podría haber sido una pintura barroca, un disco postpunk ochentero, o incluso un anime rollo gore.»

 

 

Jarana de la mala 

En este punto, recién parida la Guerra de la Independencia, los mesiés franceses decidieron montar el camp rock en Santa Cruz de Mudela, como a 20km de Valdepeñas (esto hizo que los valdepeñeros comenzaran a mover el pie con bastante inquietud). Mientras tanto, en Santa Cruz, el 5 de junio de 1808, sus habitantes dijeron que bueno hasta aquí hemos llegao y atacaron a los franceses del campamento, produciendo un gran número de pérdidas en las tropas napoleónicas. Los franceses que quedaban, hechos polvo y heridos, huyeron hacia Valdepeñas, cometiendo la torpe decisión de cruzar la ciudad en lugar de rodearla. A estos soldados se unieron más tropas que estaban liándola en pueblos de alrededor, como Manzanares y Madridejos. Los valdepeñeros, preocupados y con razón, pidieron ayuda a Pedro Alesón, del ejército español, el cual estaba reclutando gente de la zona para sus tropas. Pedro les dijo que paso total, y huyó de Valdepeñas con su ejército + las nuevas incorporaciones, dejando al pueblo indefenso y a merced de los franceses (vamos que fue un guarro de cuidado).

Es aquí, el 6 de junio, cuando  los habitantes del pueblo se dan cuenta de que no les queda más remedio que luchar con lo que tienen. Los campesinos comenzaron a enfrentarse a los franceses con sus útiles del campo, mientras que Juana, nuestra reina enredaora, llevaba a cabo otro plan. Se dedicó a juntar a todas las mujeres del pueblo, instándolas a verter agua y aceite hirviendo por las ventanas, abrasando a las tropas francesas (como veis debían haber rodeado el pueblo). 

Heavy metal

La escena callejera mientras tanto, bien podría haber sido una pintura barroca, un disco postpunk ochentero, o incluso un anime rollo gore. Pero Juana, que además de amar a su gente no tenía miedo a las emociones fuertes, era donde quería estar. Le daba tanta adrenalina salir como a mi ir a Tomelloso (mucha). La tía salió a la calle como una fiera, armada con solo una porra y liándose a palos con todo el que se interpuso en su camino. De escenas menos impactantes han terminado saliendo figuras pop que todo el mundo conoce. Pero en estas tierras nuestra figura pop es la Juana con su garrote, con una rabia que ni Nomi Malone en Showgirls, apaleando a Andrew Carver, consigue alcanzar. Las estatuas y los cuadros ilustrando esta escena no tardaron en llegar.

Los franceses quedaron hechos un trapo después de todo este despliegue, por lo que se retiraron con el rabo entre las piernas. No obstante, les enviaron refuerzos, esta vez con caballería, y se dedicaron a incendiar casa por casa, dejando medio pueblo destrozado. Este acto produjo la firma de una tregua, en la que los franceses se comprometían a irse del pueblo a cambio de provisiones. Estos, bastante debilitados, sufrieron varios ataques al abandonar la zona, entre los que perdieron al correo (antes el Gmail era una persona, y si perdías a esa persona estabas apañao). La guinda del pastel vino cuando perdieron la Batalla de Bailén.

Así las cosas 

A Juana se la nombró “heroína de la villa” con sus apenas 20 años.  Dos años más tarde, en 1810, acabó casándose con Bartolomé Ruiz de Lerma, con el que tuvo dos hijas. El parto de la segunda de ellas, en el que Juana murió, fue precisamente el 24 de septiembre de 1812, coincidiendo con la liberación de La Mancha por parte del enemigo. Una de las personas clave en esta victoria fue el coronel Chaleco, que era ni más ni menos que Francisco Abad Moreno, hombre del que Juana estaba realmente enamorada. Mientras él,  tras vengar a su familia asesinada a manos de los franceses, hacía su entrada triunfal regresando a Valdepeñas, Juana moría, y con ella un icono irrepetible.

A día de hoy es recordada como una de las guerrilleras más famosas de la Guerra de la Independencia, y como he dicho antes, una figura pop manchega, además de toda una inspiración. Hace unos años, Carlos Isidro Muñoz de la Espada, natural de Valdepeñas, realizó una profunda investigación sobre Juana, que terminó materializando en una novela en la que podemos conocer toda la vida de Juana al detalle. Más tarde, esta novela fue adaptada también al teatro, llegando a ser representada en numerosos pueblos de La Mancha.

En fin, ánimo con el LinkedIn, pero os adelanto que solo una persona merece tener escrito Enredaora Maestra debajo de su nombre.