Home » LPR » Reportajes LPR23 » El tamaño sí importa: Smart Villages y La Era Del Rey

El tamaño sí importa: Smart Villages y La Era Del Rey

Tiempo de lectura: 4 min

María Alejandra Blanco

El proceso del progreso

La historia de la vida en la Tierra ha sido una historia de interacción entre los seres vivos y su entorno. Y quizás hoy, en que es preciso aclarar esto como si no fuera un hecho evidente, es más que nunca necesario reconectar, como seres vivos, con la Naturaleza, nuestro entorno.

 

Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba… […]

Su padre entendía que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo, no lo sabía exactamente. El que él estudiase el Bachillerato en la ciudad podía ser, a la larga, efectivamente, un progreso. […]

Pero seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo —pensaba el Mochuelo— y, a fin de cuentas, habrá quien, al cabo de catorce años de estudio, no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. […]

 

El Camino. Miguel Delibes, 1950.

Philipp Jakob Loutherbourg

Antes y ahora

El concepto de urbanidad ha evolucionado a lo largo de los siglos. Aunque desde tiempos antiguos, en algunas regiones ya existían asentamientos que se podrían definir como ciudades, la preponderancia de las urbes en la vida económica y social tal como hoy la conocemos tiene su origen hace solo dos siglos en Europa Occidental. 

 

Siglo XIX; allí donde los caminos de sirga del Canal de Castilla un día transportaron el grano de pueblo en pueblo, configurando con su transporte el mapa rural; el desarrollo tecnológico de la Revolución Industrial va aportando una serie de ingredientes favorables para una nueva configuración del territorio (uno de los más importantes, la construcción de la red ferroviaria). Las ciudades irrumpencomo núcleos de atracción para el resto de la población, se alzan como protagonistas del poder económico, cultural y social; paulatinamente, se va configurando el abandono rural.

 

El hombre le miraba con sus ojos azules desguarnecidos en los que aparecía y desaparecía una remota chispa de perplejidad:

-Yo soy el Alcalde- dijo jactanciosamente.

-Diga usted,¿no habrá por aquí un local donde reunir a los vecinos?

-¿Qué vecinos?-preguntó el hombre.

-¡Huy! – dijo el viejo sonriendo con represada malicia-. Para eso tendrían ustedes que llegarse hasta Bilbao.

“El disputado voto del señor Cayo”, Miguel Delibes 1978.

Nuevas alternativas: la grandeza de lo pequeño

 

Tal como señalase el propio Delibes en su discurso de ingreso en la RAE, el ser humano, en su beneficio personal e inmediato, se ha desentendido del futuro. Está muy dicho, y hoy día incluso puede parecer una moda o un cliché, pero que el modelo de desarrollo actual es insostenible es indiscutible. 

Se hace preciso, por tanto, buscar alternativas.¿Pequeñas comunidades autoadministradas y autosuficientes? En su borrador “Principia Política” el economista Nassim Nicholas Taleb esboza el concepto de localismo fractal, en oposición tanto al nacionalismo como al globalismo, como un posible modelo de organización social que emerge de manera natural a través de la interrelación (local) libre y orgánica de los individuos y grupos que componen la sociedad. Pero esta cuestión, que tiene mucha miga y grandes defensores como Félix Rodriguez de la Fuente, la dejaré para otro artículo.

 

Siglo XXI; es el momento de encumbrar al medio rural en el mapa mundial; con los medios técnicos existentes, las ciudades y las zonas rurales no deben entenderse ya como conceptos opuestos, sino que, de hecho, deben establecer sinergias (para las que resultan esenciales las tecnologías de la información y la comunicación como, por ejemplo, La Perdiz Roja), que restauren el equilibrio y construyan un canal de interacción provechoso para ambas formas de vida. Utilizar la cultura y el arte como dinamizadores sociales, fomentar del conocimiento de nuestro patrimonio y el descubrimiento de proyectos empresariales innovadores pero tradicionales, es sin duda una de las bazas más fundamentales para esta cuestión

El potencial de los comunicadores 

Ocurre aún, en Castilla, que aquí y allá florecen proyectos inteligentes y vivaces, pero desvertebrados. Proyectos e iniciativas mudos más allá de su pequeño círculo de acción, aislados entre sí, desarticulados. Acciones e ideas diseminadas por todo lo ancho el territorio castellano; territorio que es, por cierto, el más extenso y con mayor biodiversidad de Europa, cuenta ni más ni menos que con 2.248 municipios; una posible solución para estos cientos de proyectos rurales que precisan de una gestión inteligente del territorio es el modelo de Smart Villages. 

Es el momento de romper la brecha digital, de aprovechar la oportunidad de digitalización y conectividad en las zonas rurales. En Europa, cada vez más jóvenes se apuntan a la Declaración de Cork 2.0 (“una vida mejor en el mundo rural”), poniendo en marcha -a través de la iniciativa privada y colaboración con las instituciones-, iniciativas participativas y locales que movilizan el potencial del entorno.

Identificación,potenciación, dignificación e interrelación

A nivel local, cada territorio tiene unas capacidades propias que hay que saber identificar y potenciar de manera participativa. Lo urbano precisa de lo rural, la ciudad necesita a los pueblos. Los humanos, por ponernos más drásticos, necesitan del contacto con la Naturaleza. 

La dignificación del sector primario, el mantenimiento de los bosques y áreas naturales, la conservación de nuestros ríos y, en definitiva, la sostenibilidad de nuestro sistema alimentario depende de la configuración de un nuevo modelo de “ciudades agroecológicas”, que interactúen con la naturaleza y el mundo rural de una manera activa y sostenida. El impulso y la potenciación de los pequeños territorios se hace indispensable.

Pero potenciarlos no quiere decir sistematizarlos, ensancharlos, explotarlos al máximo. La idea no es agrandarlos, sino precisamente revalorizar su pequeñez. El problema del «progreso» -del que tanto desconfiaba el Mochuelo- ha sido de hecho la (equivocada) equivalencia de los conceptos «más» y «mejor».

El tamaño sí importa, pero, en la mayoría de las ocasiones, menos es más. Reparar en la grandeza de lo pequeño es un talento que suele perderse con la edad. Se me viene a la cabeza la anécdota que siempre cuenta mi madre de un niño que le dijo en una ocasión «Pero..esta granja es mágica. Por fuera parece muy pequeña , ¡pero por dentro es grandísima!»

La granja y su valle

Cubillas de Santa Marta es un municipio de 329 habitantes en la provincia de Valladolid. Pertenece a la “Mancomunidad Bajo Pisuerga”; junto con Cigales, Corcos, Fuensaldaña, Mucientes, Quintanilla de Trigueros, San Martín de Valvení, Trigueros del Valle, Valoría la Buena, Cabezón de Pisuerga y Santovenia de Pisuerga; forman, la comarca natural del Valle del Pisuerga. Esta se encuentra enclavada en el centro de un mosaico de prosperas granjas y extensos campos de cereal, bebe y se hidrata del río Pisuerga, del río Esgueva y del canal de Castilla, lo que implica y desvela una oportunidad trascendental: el potencial de los ríos como ejes esenciales de desarrollo sostenible de todo asentamiento humano; éstos, además de dar vida y generar identidad, ofrecen  una oportunidad de conexión del territorio y generan un marco ideal para el desarrollo de una economía próspera, que poco a poco empieza a florecer.

En este maravilloso terruño de paz y tranquilidad existe una creciente economía basada en la producción y transformación de los recursos que ofrece el entorno: ovejas, pollos, vacas, pastos, campos de cereal, huertas, viñedos, granjas orgánicas, queserías, bodegas, carnicerías, panaderías, restaurantes, casas rurales, empresa de turismo activo, de observación de la naturaleza, museos etnográficos, castillos, patrimonio cultural material e inmaterial… Detrás de esas actividades tenemos familias envejecidas, pero también jóvenes emprendedores que apuestan por el relevo generacional, que adoran su tierra, que buscan calidad de vida.

La granja y su madre

Hace 20 años, en el corazón de Cubillas de Santa Marta, una mujer joven y apasionada de los niños y la naturaleza, emprendió un proyecto educativo a orillas del Canal de Castilla. Gracia, por aquel entonces, apenas hubiera podido imaginar toda la vida que albergaría aquella idea alocada pero firme en sus fundamentos. Buscó un lugar especial donde construir una Granja tradicional, y rebuscó por todos los rincones del mapa provincial aquel lugar. Un día, algo extenuada, después de recorrer muchos kilómetros, Gracia y su inseparable marido encontraron una abandonada y antigua granja destartalada; pero los muros y construcciones, ya ruinosas, hablaban y murmuraban de otras épocas, en que la vida en el valle transcurría tranquila y apacible. Poco a poco, y casi sin darse cuenta a causa del embeleso y la ayuda de sus hijos – ¡por entonces ya era madre de cuatro!-, fue transformando aquella humilde granja en un lugar lleno de vida; eran los inicios del proyecto de restauración ambiental de La Era del Rey. Con esa de idea de fondo, comenzó su proyecto de Centro Educativo especializado en transmitir los conocimientos que alberga la tradición oral y la riqueza cultural que subyace a la vida en el campo, había nacido la Granja Escuela; proyectando en su programa, las múltiples oportunidades que ofrece nuestro maravilloso entorno para educar en el respeto y cuidado del medio ambiente mediante un aprendizaje dinámico.

Caos natural, paz mental

El proyecto fue creciendo; al tiempo que se plantaban árboles aquí y allá, de los muros reconstruidos brotaban enredaderas y surgían nidos, los animales iban llegando sin cesar, los colegios y las familias también. El lago, las ranas, las libélulas, los corzos, la nutria, los árboles frutales; y entre chopos, abedules, magnolios, jazmines, y almendros surgió la necesidad de construir nuestro hogar, “la cabaña sostenible” – ¿Cuánta casa necesitamos? – se preguntaron. 

En un mundo estresante y caótico, donde el pitido devastador de la gran ciudad enmudece el recóndito ulular del búho y oscurece los cielos estrellados, entre zarzas de frambuesas y árboles empapados de vida, se construyó una casita de madera para que los visitantes pudiesen descubrir nuestro tesoro mejor conservado: una forma de vivir la vida intensamente en la sencillez de la naturaleza. Casitas de madera ecológicas construidas con materiales reciclados y cuyo impacto ambiental es prácticamente nulo, se erigen en el campo adaptando al territorio castellano el concepto de bed&breakfast o residencia artística. 

Con el tiempo, resultaba cada vez más evidente que se restablecía la conexión entre el ser humano y la Naturaleza en aquel patatal. Entonces decidimos profundizar en la temporalidad de los alimentos que cultivamos y producimos en el ciclo más lógico que se sucede con naturalidad a lo largo de las estaciones. Llegó el huerto y con él, el observatorio de abejas: un lugar de estudio e investigación para mostrar la interrelación entre estos insectos y la producción de alimentos a través del proceso natural de polinización. 

Construir un huerto nos ha hecho cambiar radicalmente la manera de relacionarnos con el entorno y de asumir la responsabilidad de ser ciudadanos globales. Un huerto ecológico que nació compartido y nos alimenta con los mejores vegetales, pero sobre todo un huerto que abre la puerta a la reflexión sobre qué y cómo lo consumimos, sobre nuestra acción en el mundo. Desde el cultivo de alimentos a pequeña escala en nuestro huerto, pasando por la muestra de árboles frutales que serán alimento de la variedad de especies o conservas en la despensa castellana, pasando por la cría de animales alimentados ecológicamente; conseguimos obtener de manera respetuosa con los ciclos de la naturaleza, productos de extraordinaria calidad. La cocina entonces, rezuma toda la esencia de nuestra tierra a lo largo de las estaciones, sentarse a la mesa del restaurante se convierte en un acto de respeto por el arte y la cultura que subyace a la gastronomía. 

La granja hoy y mañana

Hoy día, la Granja es un organismo complejo basado en el equilibrio de su desarrollo integral y la interrelación de suelos, plantas, animales, y nosotros mismos. Y entonces llega el momento de presentarse en sociedad; son muchos años, sí, pero ahora; La Era del Rey se ha convertido en un lugar especial. Es una Escuela en la Naturaleza, es una Granja orgánica, es un Proyecto de Restauración Ambiental; es un lugar para aprender y respetar, para cultivar, criar, comer y disfrutar con los cinco sentidos, de encuentro y celebración, para soñar y descansar. 

Es un lugar para compartir la vida; es nuestra pequeña mirada holística a la Naturaleza. 

Y, con el tiempo, será mucho más.

#LaEraDelRey #GranjaOrgánica #GranjaEscuela #ValleDelPisuerga #Agroecología

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *