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Las (co)madres del ecologismo

Tiempo de lectura: 4min

Carmen Abril Martín

El gobierno de Kennedy y Rachel Carson.

 El Club de Roma y Donella Meadows

 

Estaba previsto que, antes que éste, se publicase otro artículo en el que se hablaba de los precedentes del ecologismo: del origen del término y de las primeras acepciones del concepto; de Ernest Heckel, del «arts and crafts» y de Ramón y Cajal. El artículo se publicará en algún momento, pero nos apetecía aprovechar que es la semana de la mujer y contaros esta historia, que en realidad son dos historias distintas.

La primavera silenciosa; Rachel  vs. Kennedy

En 1962 se publica “La primavera silenciosa”. Está escrito por la bióloga marina Rachel Carson. La publicación cambia por completo el debate medioambiental, que estaba por aquel entonces en fase de gestación. El año anterior (61) se había creado en la ONU la WWF (World Wide Fund for Nature), pero ésta no iba mucho más allá de una serie de compromisos y aseveraciones generales. 

A pesar de lo poético del título, “La primavera silenciosa” era una protesta articulada y práctica, una llamada seria a la acción y las reformas políticas, concretamente al control del uso de pesticidas que, según había estudiado, estaban causando estragos en el medio(de aquellas se usaba DTT, lo que ahora sabemos que es una burrada(y cuya molécula constituye la aureola de Rachel en nuestra portada)). Aunque muchos la tacharon -cómo no- de conspiracionista, de exagerada y de loca del coño, se generaron en torno a su publicación una serie de movimientos sociales que consiguieron que, finalmente, el Departamento de Agricultura revisase las políticas sobre pesticidas. 

Al poco, Kennedy prohibía el DTT: el movimiento ecologista había nacido.

Alumbramiento

Como una primavera silenciosa pero imbatible, las palabras de Rachel habían ido germinando y floreciendo como semillas y flores de pensamiento. El desenlace de la trifulca a la que dieron lugar es posiblemente la primera victoria de la lucha ecologista y “La primavera silenciosa”, para muchos, la primera gran publicación sobre Ecologismo. Esto convierte a Rachel, si no en la fundadora del mismo, al menos sí en la fundadora de la conciencia medioambiental llevada al terreno popular, a las manifestaciones, a la acción. Y eso es, básicamente, el Ecologismo.

El club de Roma

Ahora viene la segunda parte de la historia.

 

Seis años después de la primavera de Carson, en abril de 1968, se reúnen en Roma un grupo pequeño de científicos y políticos de distintos países para hablar de los cambios que se estaban produciendo en el planeta a consecuencia de las acciones humanas. Dos años más tarde (70), El Club de Roma está creado y e instituido bajo legislación suiza (e ilustrado con este logo tan fenomenal).

¿Lobby illuminati o poderosos con conciencia humanista?

Treinta años más tarde y cientos de publicaciones, congresos y movilizaciones después, El Club de Roma es una organización poderosa, con potentes influencias y una posición hegemónica en el estudio medioambiental internacional.

Surge en su seno, o al menos se afianza, la famosísima proclama “PIENSA GLOBAL ACTÚA LOCAL” y brotan de su estela El club de Budapest y El Club de Madrid (por cierto, creemos humildemente que en el caso del Madrid necesitan cambiar de logo, si hay algún diseñador avispado por ahí, que se les ofrezca; es tan feo (a diferencia de los otros dos) que no hemos querido ni añadirlo en el artículo)

A grandes rasgos, estas son las preocupaciones y objetos de estudio más frecuentes en El Club de Roma. Un poco al margen de la postura que se tenga frente al ecologismo -ya que de hecho son cuestiones sociales tanto como naturales- una encuentra al repasar estas etiquetas una notable dosis de actualidad, y duele ☹

  • Deterioro del medio ambiente físico

  • Crisis de las instituciones

  • Burocratización (¡!)

  • Enajenación de la juventud (¡!!!!!!!(/$·”!”·$”$*¨^·#)

  • Violencia

  • Educación inadecuada

  • Brecha creciente entre países pobres e industrializados ( ☹ ☹ ☹)

  • Crecimiento urbano incontrolado

  • Inseguridad en el empleo

  • Satisfacción decreciente obtenida en el trabajo (☹)

  • Impugnación de los valores de la sociedad

  • Indiferencia ante la ley y el orden

 

Estas dos últimas delatan quizá el tinte “eurocentrista” del club (pues no son los mismos valores los de nuestra sociedad que los de otras, y en algunas comunidades no se es indiferente ante la ley y el orden, sino que aún está trabajándose por instaurarlos). Esta cuestión, entre otras, hace del Club de Roma y derivados unas instituciones polémicas.  Según en qué debate, son tachados de lobbys (por la izquierda), de “progres” (por la derecha) o incluso de illuminatis (por los terraplanistas). 

Nosotras no sabemos si son o no una logia malvada, pero sí creemos que es importante que las grandes compañías, instituciones y figuras públicas estén tan preocupadas por la cuestión como nosotros, los que cerramos el grifo mientras nos lavamos los dientes.

Los límites del crecimiento

Sea como fuere, el Club de Roma nos permite trae a colación a nuestra segunda (co)madre, pues su actividad ha tenido siempre una piedra angular muy concreta, el fantástico texto de una científica igual de fantástica: “Los límites del crecimiento” de Donella Meadows, publicado en 1972. 

Donella era química, biofísica y especialista en dinámica de sistemas. Formuló 12 puntos para alterar un sistema y, aunque ella hablaba en términos medioambientales, es curioso traducir estos 12 a sistemas sociales o de pensamiento (lo haremos quizá, en otro artículo).

Además de ser la base filosófica del club, el informe significó mucho en el inicio y desarrollo de la ecología política y otras corrientes político-filosóficas derivadas, como el ecofeminismo o el ambientalismo.

@LPRMAGAZINE
Donella Meadows hilando

Sweet Donella 

Y Donella, que además de ser una genio y de preocuparse por el mundo en su totalidad, tenía esta expresión encantadora y esta pinta de abuela amante de las rutas por el campo, dijo esta frase, que no sabemos a vosotros pero a nosotras se nos saltan las lágrimas de verdad que es y que queremos imprimir en camisetas y totebags:

“El recurso más escaso no es el petróleo, el metal, el aire limpio, el capital, el trabajo ni la tecnología. Es nuestra capacidad de escucharnos unos a otros y aprender mutuamente; nuestra capacidad de buscar la Verdad, en lugar de buscar tener razón.”  

 

La cita se entiende mejor si se la ubica en su contexto concreto; el aluvión de críticas y desdenes que, junto con el éxito de su idea -e igual que a le pasó a Rachel Carson-, cayeron sobre ella.

Justificación

Estas dos señoras tan maravillosas no son castellanas, ya, por eso las hemos metido en esta sección y no en talento curado y por eso quizá hayáis estado pensando mientras leíais el artículo “y esto ¿qué tiene que ver con Castilla?” 

El Ecologismo tiene TODO que ver con Castilla, amigues. Se comentaba al final del que iba a ser el primer artículo de esta sección, así que tampoco vamos a entretenernos en explicar por qué. Pero el devenir de Castilla necesita del Ecologismo para ser dueño de sí mismo, para no hipotecarse con prácticas insostenibles ni turismos abrasivos. El futuro de Castilla será ecologista o no será, mejor dicho, “o será precario”.

 

Viva Rachel,  viva Donella, viva la búsqueda de la verdad más allá de los convencimientos, viva también la búsqueda de un mundo más limpio, más equilibrado, mejor repartido. Viva Castilla viva.

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