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MEMORIA DE #ELMOVIMIENTODEVALLADOLID

Tiempo de lectura: 15 min (perdón)

Carmen Abril Martín

Técnicamente El movimiento de Valladolid tuvo lugar del 19 al 25 de junio de 2023 en la sala de los espejos del Teatro Calderón, coincidiendo con un inicio de verano caluroso y cargado de tormentas. Sin embargo, lo cierto es que El movimiento comenzó antes y que no terminará nunca. Como rezaba el discurso colectivo con el que se entregó El movimiento a la ciudad, “el movimiento está hecho para perdurar”. Pero vamos por pasos.

La previa

 Empezó antes porque hubo una toma de contacto previa en marzo. Este encuentro sirvió para empezar a entrar en harina, para ponerse caras unas a las otras (Yasna, María, Irene, Charo…), para reconocer el espacio como familiar y propio.  En esta pequeña incursión inicial, Jorge y Guillem también tantearon un poco el aspecto musical y recibieron un nombre, Nacho Prada, quién más tarde les podría sobre la pista de Santi Sierra (más conocido como Chacho Cósmico) y sobre la nuestra propia. También se proyectó, en el primer encuentro primaveral, un plan de sinergia con la asociación vecinal Pajarillos Educa y con su maravilloso equipo de educadoras, que lo dieron todo desde el primer hasta el último momento, incorporando las herramientas como propias, y trabajándolas en sus sesiones en el barrio. A pesar de ello, lo que quizá constituyó el único pequeño fracaso de El movimiento vallisoletano fue que no se consiguió que lxs usuarixs de la asociación de Pajarillos Educa se sintieran lo suficientemente involucradxs y cómodxs como para desplazarse al teatro a participar de las sesiones colectivas.

 

Con todo, el lunes 19 de junio de 2023 a las cinco de la tarde, allí estábamos, descalzas y nerviosas, unas 20 vecinas de Valladolid. El espacio, la sala de los espejos del Calderón, es sobrecogedor por lo elegante, lo diáfano, lo precioso y lo pulcro. Invita a saltar, a correr, a moverse mucho para abarcarlo, para ocuparlo entero.

Día 1

Una vez que estamos todas reunidas, formando un círculo amorfo en el suelo, surge de Guillem (Montedutor) una primera y muy prudente pregunta “¿Alguna tiene un problema con el contacto físico?”

 

Una de nosotras, creo que Vivi, responde con una mezcla de guasa y timidez “Sí, la escasez”. Estallan las risas y en esta micro interacción inicial se revelan muchas cosas que se confirmarán después, a lo largo de la sesión y de la semana; la primera es la delicadeza de nuestros guías en el proceso de creación es la primera de ellas. Jorge y Guillem nos llevan de la mano pero pronto nos la sueltan, pendientes de a dónde quieren ir nuestros pies en realidad, sin forzar. La segunda es que, desde luego, nos falta contacto. No sabemos si se debe a la castellanidad, al modo de vida contemporáneo o simplemente a la condición humana, pero desde la primera dinámica se hace notorio lo especial que nos resulta a todas entrar en contacto las unas con las otras (además, siempre resulta más estremecedor tocar a alguien que no se conoce, porque el intercambio de información es mucho más grande).

 

La primera dinámica es para conocernos, para iniciar el contacto entre nosotras y, por qué no, el afecto. De pie, una por una, nos vamos presentando. Cada vez que una compañera termina su presentación, todas tenemos que correr a abrazarla. No todos los días le abrazan a una 20 personas a la vez. Rebajamos la intensidad con algunas risas, pero lo cierto es que nuestros cuerpos van entrando en conversación. Con la sensibilidad a flor de piel, seguimos.

 

Realizamos diferentes dinámicas para activar los cuerpos. Imitar unas los movimientos de las otras, hacer percusión con los cuerpos ajenos…Nacho y Santi nos proporcionan ritmos 4×4 y del puro movimiento pasamos al baile libre, entrelazándolo siempre con el contacto. Surgen las primeras ideas: formamos dos círculos concéntricos y los de dentro interactúan con los de fuera, La célula y su núcleo. Esta estructura se quedaría por el camino al día siguiente, pero en ese momento nos parece buena. 

 

Una de las últimas dinámicas de esta primera sesión también promete convertirse en un futuro paso de nuestro baile, aunque al final no: la bautizamos El gusano sideral. Dadas de la mano corremos por todo el espacio, haciendo curvas, ganando velocidad, perdiéndola…llegamos a crear un verdadero gusano que en ocasiones se mueve furiosamente, con una inercia fortísima, otras veces se calma…

 

El día en sí resulta potente y muy orgánico, todas las figuras que formamos toman rápidamente la forma de un mismo cuerpo.

Así sucede también en la última dinámica, que sirve para relajarnos y bajarle un poco (después de 2 horas de baile estamos todas exhaustas y sudadas). Bautizamos a esta dinámica como Los juncos. Consiste en, de pie, con los ojos cerrados, y bastante juntas, mecernos al tiempo de un lado a otro, sintiendo a las demás, mientras Nacho y Santi nos dan una melodía hipnótica. “Las demás” ya no son unos cuerpos ajenos con los que coincidimos nerviosamente en la sala al principio de la sesión. Después de dos horas jugando y bailando, cada una tiene nombre y carácter y sentimos gran sensibilidad las unas hacia las otras. Nos mecemos juntas y eso nos hace sentir conectadas. Somos una célula, un gusano, una agrupación de juncos a la orilla del río Pisuerga. Este último ratito nos gusta tanto que pensamos incorporarlo también al final del baile -quizá podría ser el paso previo a “capturar” de nuevos bailarines entre el público- aunque esta idea se quedará también por el camino en los días siguientes.

 

La última hora de la sesión la dedicamos a hablar sobre lo que estamos haciendo. Lo que queremos hacer con El movimiento, lo que vamos a hacer con El movimiento, es generar una danza popular nueva, una pieza de patrimonio inmaterial creada entre todas, sin jerarquías ni imposiciones, de manera natural, como se crea lo popular. Una vez lista, se la regalaremos a la ciudad de Valladolid para que ésta la reciba, la disfrute y la transmita, haciéndola perdurar en el tiempo, conservándola como se ha de conservar siempre el patrimonio. 

Sentadas, sentando bases

Aclaramos conceptos importantes:

En la danza popular, la música se construye directamente pensando en los pasos de baile, todo lo que está ahí métricamente lo está por la danza, la percusión del movimiento da la percusión de la música. No se concibe una sin la otra. 

Para que hablemos de baile popular es importante, además, que lo creemos de manera colectiva y horizontal, y, muy importante, que la ejecución y la transmisión sean bien sencillas. Cualquiera tiene que poder aprenderse los pasos en cuestión de minutos, y todo el mundo hace los mismos, da igual que sean 8 que 80.  Puede parecer que esto simplifica el asunto, pero en realidad supone un reto. El día 25 actuaremos en la Plaza de Portugalete y entregaremos ceremonial y simbólicamente El movimiento de Valladolid, pero sobre todo lo entregaremos físicamente, a través de los cuerpos, la imitación, la unión, el baile…juntxs. Esa es otra de las características del baile popular. Que se crea y se transmite poniendo el cuerpo. Y juntxs.

 

Día 2

Después de un primer día intensísimo, cargado de contacto, de conexión y de ideas, el martes acudimos a nuestra cita con El movimiento con más ganas y entusiasmo aún. Comenzamos con dinámicas por parejas, relajando y al tiempo activando el cuerpo de la compañera. Como ya nos vamos conociendo unas a otras, resulta cercano y cómodo aunque aún es una experiencia emocionante eso de entrar en contacto directo con La otra. Una vez que esa novedad y esa distancia inicial se han derretido, jugamos al lazarillo. Una de las dos cierra los ojos y la otra la guía por toda la sala, más rápido, ahora más despacio, ahora tiene que enseñarle los muebles, los espacios, sus texturas…

 

Rápidamente nos echamos al baile, cosa que estamos deseando. Hemos decidido, tras la charla de ayer, que queremos que nuestro baile esté inspirado en una jota y los músicos ya se han puesto a trabajar en ella. Desde el inicio de la sesión, mientras calentábamos, la vienen practicando y la melodía nos encanta: es hipnótica, algo infantil y super pegadiza, como una nana. Na na, na na na na…na na na na na na na na ná…..Nacho y Santi, que son asombrosos, han ido un paso más allá y le han compuesto una letra, o mejor dicho, le han dado una historia, basada precisamente en una leyenda de la ciudad de Valladolid: la tía Melitona y el tío Tragaldabas, dos “monstruos comeniños” que son además una atracción de feria muy típica de las fiestas, en la que los niños se precipitan por un tobogán que hace las veces del esófago de dos grandes figuras que representan a estos míticos personajes vallisoletanos. Además de personalizar el regalo que vamos a hacerle a la ciudad, esto concuerda perfectamente con el tono infantil de la melodía y con nuestras ganas de jugar.

De alguna forma, seguramente inspiradas en los personajes y en la acción de engullir, la idea del gusano sideral de la tarde anterior va evolucionando en un túnel infinito, formado por parejas de manos entrelazadas que a muchas nos recuerda a aquel juego de la infancia “pase misí, pase misá, por la puerta de Alcalá…” y que es una especie de gusano que se engulle a sí mismo y se va reconstruyendo.

 

Ocurre una cosa y es que el hecho de haber decidido que nuestro baile popular sea una jota de alguna manera supone que la fluidez de ayer se ha perdido un poco. Una nueva integrante, Sofía, baila en un grupo de danzas castellanas y nos enseña los pasos básicos. Está muy bien poder estudiar estos pasos de la mano de una experta, pero algunas nos sentimos un poco abrumadas por su complejidad y por lo rígido de las estructuras. La propia Sofía acusa esta rigidez en su formación y cuenta que a ella le gusta adaptarla, relajar más los brazos de lo que supuestamente se debería, ayudarnos con ellos para acentuar el movimiento… Estas últimas apreciaciones nos relajan un poco y la siguiente dinámica nos termina de soltar. 

 

Formamos un círculo y, con nuestra genial melodía de fondo, cada una tiene que proponer libremente un paso de baile (libremente quiere decir no obligatoriamente, sólo a la que le apetezca). Surgen pasos sexys, otros divertidos y alguno muy interesante que pensamos que se pueden mezclar con nuestra jota. Hacemos un archivo de ellos con el móvil para consultarlo al día siguiente, pues la sesión está llegando a su fin (al día siguiente, todas recordamos los pasos de las demás y no es necesario consultar este archivo). 

 

Quedamos algo más animadas tras este momento de libertad creativa. La búsqueda de una estructura nos ha apretado un poco al principio de la sesión, ahora se trata de descoser a nuestro antojo esta estructura hasta que se nos adapte y coserle nuevas filigranas, como el túnel. 

 

Al final de la sesión, en círculo, estirando y enfriando un poco, Santi y Nacho nos aclaran que la letra es una propuesta, que podemos modificarla entre todas y así lo hacemos, aunque con muy pequeños matices. La canción nos encanta a todas. Nos vamos a casa contentas, tarareándola. Ya vamos viendo la forma de El movimiento.

*Letra de la jota de la tía Melitona y el Tragaldabas

Esta es la historia de un ogro que vive en nuestra ciudad.

Se llama el Tío Tragaldabas y a los niños se quiere zampar.

Vive con la Melitona cerca de la Catedral.

 

Tragaldabas, Tragaldabas, no te bebas el Pisuerga.

Bébete un penicilino y verás que buena juerga.

Melitona, Melitona, no te bebas a la Esgueva. 

Tómate unas sopas de ajo, eso sí que es cosa buena.

 

Salen hambrientos de pinchos por Pajarillos a desayunar.

Quedan en el Campo Grande en su cueva para cocinar.

Se les ha visto en Rondilla, también en la Circular.

 

Tragaldabas, Tragaldabas, no te bebas el Pisuerga.

Bébete un penicilino y verás que buena juerga.

Melitona, Melitona, no te bebas a la Esgueva. 

Tómate unas sopas de ajo, eso sí que es cosa buena.

 

Si paseas por la calle, ten cuidado por donde vas.

En cada esquina que dobles te los podrías encontrar.

Por las plazas y los barrios abren la boca al pasar.

 

Tragaldabas, Tragaldabas, no te bebas el Pisuerga.

Bébete un penicilino y verás que buena juerga.

Melitona, Melitona, no te bebas a la Esgueva. 

Tómate unas sopas de ajo, eso sí que es cosa buena.

 

Día 3

Empezamos con dinámicas que nos hacen ser más conscientes de nuestro propio cuerpo.  Estamos en el suelo, concentradas en nuestros músculos a través del contacto con el mismo, uno por uno… nos hacemos conscientes de ellos, de nuestra respiración…

 

Después de estos momentos de conciencia y autopercepción, volvemos a trabajar con los cuerpos de las otras: los aplastamos sirviéndonos de nuestros propios cuerpos, los activamos parte por parte…

 

Vamos perfilando nuestra jota. Es una jota suelta, ligera. Incorporamos movimientos que salieron los días anteriores, pero mantenemos la estructura tradicional de dos filas horizontales enfrentadas, cuyos miembros ocasionalmente intercambian posiciones, girando sobre sí mismos. Hacemos un paso y nos intercambiamos, mirándonos con la compañera. Hacemos el siguiente paso y nos intercambiamos de nuevo, esta vez dándole la espalda a nuestra adversaria y mirándonos, en consecuencia, con la compañera de al lado. El tercer paso y, a brincos, nos juntamos con la de enfrente y retrocedemos, brincando hacia atrás. Nos volvemos a encontrar en el medio a brincos y entonces ¡Salto de 180º! El último paso y…¡túnel!

 

El túnel resulta divertidísimo. Le acompaña un cambio en la melodía lleno de percusión y misterio. Decidimos incorporarle gritos como de monstruo, en honor a los protagonistas de la canción. Después del túnel toca otra ronda con los pasos ligeramente diferentes así que, para saber cuando tiene que terminar el túnel (porque se va consumiendo y recomponiendo y es potencialmente infinito) y llegar a tiempo al cambio de melodía, los músicos incorporan una campana que recuerda mucho a la de las ferias, cuando termina un pase en una atracción. Nos está quedando todo muy festivo, de vuelta a la infancia,  está saliendo ello sólo, y está siendo divertidísimo.

Santi y Nacho, además, se han traído los trajes que piensan lucir el domingo. Ambos, como nuestra jota, son tradicionales para contemporáneos (para empezar, Santi lleva un faldón de lana) y esto termina de meternos en ambiente.

 

Acabamos agotadas porque, en medio del furor que nos genera el tener ya un boceto bastante preciso de lo que será El movimiento, nos hemos puesto a repetirlo como locas. Nos sentamos en círculo tranquilitas y, mientras estiramos como siempre y vamos enfriando, volvemos sobre el asunto de la Entrega de El movimiento el domingo 25. Acordamos que es importante que sea un acto formal, de carácter político, institucional…no serio, pero sí sólido. Es por esto que necesitamos generar, además del baile, un discurso de entrega. Lo que vamos a hacer el domingo no es una performance, o no es sólo eso, es un acto de donación que hacemos a la ciudad de Valladolid de la pieza de patrimonio inmaterial nueva que estamos creando. 

 

Hacemos lluvia de ideas y surgen conceptos imprescindibles, que le darán esqueleto y corazón a lo que será nuestro discurso. 

Día 4

Hoy tenemos una incorporación muy especial: un grupo de niñas del espacio Galatea. Esto es un gran reto para nuestra jota, una prueba de fuego. Si somos capaces de enseñarles los pasos a este grupo de culos inquietos quiere decir que lo hemos hecho bien, que El movimiento es todo lo transmisible que tiene que ser.

 

Empezamos con dinámicas parecidas a las de estos días, para activar y hacernos conscientes de nuestros cuerpos y los de nuestras compañeras. Estas requieren calma y concentración y nuestras pequeñas nuevas colegas empiezan a denotar algo de escasez de ambas. Están nerviosas y contentas de estar juntas en una situación tan de mayores y al mismo tiempo tan de juego. 

 

Probamos una dinámica nueva que tiene que ver con la observación periférica de todos los miembros del grupo, cosa que nos vendrá genial para coordinarnos a la hora de bailar, que es algo que aún se nos atraviesa un poco. Caminamos en círculo (hoy somos muchos y el círculo es grande), siguiendo un poco el compás y la misma dirección. Cualquiera de nosotras puede decidir que el círculo invierta su dirección, es decir, que caminemos en sentido opuesto, sólo con su movimiento, sin avisar. Es decir, que todas tenemos que estar pendientes de todas por el rabillo del ojo. Resulta exigente y estimulante, estar pendiente de muchas personas a la vez que se están moviendo sin parar. Cada vez nos sale mejor. 

 

El círculo se queda quieto y ahora de lo que tenemos que estar pendientes es de juntarnos corriendo en el medio al mismo tiempo, justo en cuanto una de nosotras haga amago de.  

 

Y ahora el verdadero reto. Enseñar los pasos a las niñas y a sus padres nos sirve para fijarlos y afianzarlos a nosotras mismas. Las niñas reciben la información, algunas más distraídas que otras, y, a base de repetirlo varias veces…¡lo conseguimos! Se lo aprenden, consiguen reproducirlo, y los últimos pases parecen de verdad disfrutarlos. Obviamente, su parte favorita es la del túnel. 

Les preguntamos si conocen a la tía Melitona y al Tragaldabas y responden que sí. Con seguridad sus abuelos los conocen también, lo que significa que el tema que han elegido nuestros músicos abarca todas las generaciones de vallisoletanxs. 

 

Nos vamos agotadas, hoy sí que sí hemos danzado sin parar, y muy satisfechas también: hemos afianzado y puesto a prueba El movimiento. Mañana será otro día, y se va acercando el domingo. 

Día 5

Nosotras llegamos algo tarde porque nos quedamos cincelando el discurso. Queremos que recoja todo lo que se dijo en la lluvia de ideas, que sea alegre pero también determinado, potente. Cuando llegamos por fin a la sala de los espejos, algo tristes porque es el último día, nos encontramos una auténtica sala de ensayo. El movimiento está creado, ahora estamos grabándolo bien en nuestras memorias y en nuestros cuerpos para transmitirlo lo mejor posible. Hay gente nueva, y de nuevo se demuestra que enseñando es como mejor se termina de aprender algo que ya se sabe. Nos sumamos a la última repetición del baile completo  y, al terminar, rompemos en aplausos. Hay bastante emoción. En el ya tradicional círculo de enfriamiento, les presentamos el discurso que hemos elaborado a partir de las notas que sacamos colectivamente el otro día. Les gusta casi todo, menos que haya anglicismos (perdón, Charo, por ese spoiler) y matizamos también un renglón en el que declaramos que  la mayor Institución es La gente, que no hacen falta más que las personas congregadas en la plaza para recibir la danza de manera solemne y oficial. Acordamos imprimir el discurso en cuartillas, para que la gente pueda seguirlo mejor, y se nos ocurre hacer lo mismo con la letra de la canción, para que también puedan cantarla.

 

Después de esta última sesión, imprimimos carteles invitando a unirse a El movimiento el domingo a las 20 en la plaza de Portugalete, con intención de pegarlos en los bares de la zona. Se nos ha ocurrido de última hora que las personas que estén tomándose algo estos días previos pueden así ir familiarizándose con lo que va a pasar el domingo. 

DOMINGO 25. EL GRAN DÍA

CEREMONIA DE DONACIÓN DEL MOVIMIENTO DE VALLADOLID 20:00 PLAZA DE PORTUGALETE

 

Son las 20 menos cuarto y aún hace mucho calor. La idea inicial incluía un primer pase a la 1 del mediodía, pero durante la semana hemos decidido cancelarlo, en vista de las temperaturas avasallantes. Son las 20 menos cuarto, pero parecen las 18. El sol está fuerte, el cielo muy azul y el día muy luminoso. Un cerco de banderines de colores delimita el espacio donde todo va a suceder. En una pequeña plataforma, Santi ensaya el dj set que tendrá lugar cuando todo termine. En otra, algo más grande, Nacho Prada pone a punto los instrumentos y micrófonos. Una tercera plataforma cierra el triángulo y contiene un enigmático y de momento solitario micrófono. Todas las compañeras rondan por la plaza: Mariajo, Irene, Elvira, Lucía, Yasna, Sara, las Marías, Sofía…se siente el nerviosismo y la ilusión en el ambiente. Hay bastante gente en la plaza, y muy diversa. Niños, mayores, jóvenes…algunos son conocidos de lxs implicadxs en la creación del movimiento, pero la mayoría son vecinxs curiosxs y expectantes.

Cuando la hora X se va acercando, el enigmático micrófono va viéndose rodeado poco a poco por las compañeras creadoras del movimiento que se han animado a leer (hemos decidido que la pronunciación del discurso sea como tantas otras dinámicas a lo largo de la semana: colectiva y no obligatoria). La música de Santi, que las tenía bailando hasta hace un momento, desciende hasta desaparecer. 


Ya están todas reunidas en la plataforma, solemnes y sonrientes, con sus pliegos de papel en la mano. Rompe Elvira y con el primer ¡vecinos de Valladolid! ya suenan los aplausos. La gente está muy por la labor, y esto nos da ánimos. 

*Discurso de entrega de #ElmovimientodeValladolid

¡Queridísimas gentes de Valladolid! 

 

Os damos la bienvenida a esta solemne y festiva ceremonia de donación. ¿Y qué vais a donar? pensaréis. No hay, en esta plaza de Portugalete que nos acoge, ningún gran objeto cubierto con una tela. Tampoco tenemos pinta de ser grandes mecenas ¿Dónde está pues, la donación? Bueno, de momento está en nuestros cuerpos. Con ellos hemos ido generándola y en ellos la atesoramos. 

 

Cuando el acto termine, esperemos que esté en vuestros cuerpos también y que de ellos pase a otros muchos: Os vamos a regalar una danza. Mejor dicho, os vamos a regalar un nuevo baile popular que hemos generado con el objetivo específico de que lo disfrutemos juntas, en esta ciudad que nos acoge, en la que vivimos y que vive en nosotros. Hoy, aquí, habéis venido a bailar.

 

La diferencia entre un baile popular y una coreografía corriente es que en el baile popular todos hacen los mismos pasos y estos tienen que poder aprenderse en cuestión de minutos. El baile popular es altamente transmisible y en él todas, todos y todes somos, siendo la misma cosa. Los bailes populares existen desde siempre y en todas partes. Son una armonización de El movimiento y un lugar de celebración, de unión, de encuentro y de comunidad.

 

Os donamos un tesoro, una danza que ha sido creada por un maravilloso grupo de vecinas, de toda clase, edad y condición, concebida desde el origen como un regalo a la ciudad, una pieza de patrimonio inmaterial: eso quiere decir que es infinito, ilimitado y libre. Quiere decir que podéis llevároslo a casa y a todas partes y hacer con él lo que queráis, siempre y cuando lo cuidéis y le deis vida.

 

Consideramos que la tradición tiene que estar eso, viva, y que tiene que progresar, evolucionar, cambiar y adaptarse a su tiempo. 

Es decir, moverse. 

El movimiento es un derecho fundamental de los seres humanos.

El movimiento nos hace compartir endorfinas, generar felicidad.

El movimiento genera relaciones intergeneracionales.

El movimiento genera libertad, un cuerpo que se mueve es un cuerpo libre.

(Todo tiene movimiento, todo se mueve)

El movimiento es universal

Todo se está moviendo constantemente.

 

Todo tiene, a su vez, un origen, una raíz. Creemos que actualizar las tradiciones (hacer que se muevan) es también reivindicar el arraigo, abrazar la identidad colectiva de lo que somos y reivindicamos que para ambas cosas, para arraigar y para movernos, merecemos tener espacios de encuentro donde cultivar, transmitir, compartir y mover nuestras tradiciones. Hoy es esta plaza, pero el movimiento estará en cualquier sitio donde estemos moviéndonos.

Porque también es importante la raíz, y porque queríamos generar un baile popular con el que la ciudadanía de Valladolid se sintiera identificada, dos músicos increíbles, Santi Sierra y Nacho Prada han compuesto nada más y nada menos que una jota actualizada que habla de dos personajes mitológicos que también son patrimonio inmaterial de la ciudad: el tío Tragaldabas y la tía Melitona. 

 

En la letra de esta jota, además, están presentes otros códigos que compartimos las gentes de Valladolid como el Pisuerga, o el Penicilino. Prestad atención cuando empiece a sonar y sobretodo, una vez que hayáis observado y absorbido los pasos, uníos a bailar. 

Este es un baile popular, un baile de comunidad, pensado para compartir. A partir de hoy es vuestro también. Os damos permiso para que lo compartáis con todo el mundo, allá donde vayáis, y os animamos a que lo pongáis en movimiento en el espacio público, que es de todas y está para eso.

Recuperemos el espacio para estar juntas, para estar juntas y revueltas, comunicándonos, para divertirnos intergeneracionalmente, para estar, para bailar. Para mirarnos a los ojos y tocarnos, para todo aquello que nos una más allá de trabajar y consumir.

Este es un acto poético y también es una ofrenda atemporal, institucional y política, que nace la  más pura voluntad de hacernos un regalo para celebrarnos como comunidad. Entregamos nuestra donación a la mayor institución y la más apropiada para recibirla: Las Gentes de Valladolid. 

Este es un acto político y poético, y también, insistimos, institucional: el movimiento que hemos creado para la ciudad de Valladolid no está pensado para ser flor de un día, el movimiento esta hecho para permanecer, para transmitirse, para transformarse, para vivir.

 

Os invitamos a uniros al Movimiento, a bailar, a disfrutarlo y a hacerlo vuestro para siempre y, una vez terminada esta ceremonia de transmisión, os animamos a continuar bailando en esta plaza (porque la fiesta sigue) y a no dejar de hacerlo nunca.

 

Viva la jota, viva el  patrimonio inmaterial y la tradición viva en nuestros cuerpos. Viva Valladolid y viva el movimiento!!!  y cuidado con la Melitona y el Tragaldabas!! 

 

Que nadie nos pare!

Estrenamos el baile, la Jota de la tía Melitona. El público observa con interés y hay quien incluso va practicando los pasos. Cuando terminamos, aplausos, jolgorio…y salimos a reclutar. La mayoría de lxs interpeladxs vencen la timidez y se unen a las dos filas enfrentadas, que se organizan atropellada pero eficazmente. Algunxs se enrocan en su posición de espectadores, pero no pasa nada, somos tantxs que prácticamente no cabemos a lo largo de la plaza. Los músicos empiezan despacito, primero unas pruebas…y a bailar.

 

Ahora sí ¡Qué jolgorio!  ¡Qué bonito ver a tanta gente nueva aprendiéndose los pasos y poniéndolos en práctica! y ¡Qué bien sale! lxs vecinxs de Valladolid son alumnxs aplicadxs y bailarines disfrutones. La energía de la plaza vibra y se sacude por todos lados, allá donde se mire todo es color: del cielo, de la catedral, de los banderines, de la ropa de la gente…y sobretodo, sobretodo, todo es movimiento. El movimiento se ha creado, se ha transmitido y está aquí, existiendo, borboteando, haciéndonos disfrutar juntas en la calle.

 

Se hace un tercer pase incorporando aún a más vecinxs que, después de ver al resto, han vencido su vergüenza. Ahora somos tantxs que es necesario hacer dos filas, dos túneles…Esto sí que es cosa buena, como dice la canción. Ahora sí que la plaza de Portugalete está a reventar de vecinos bailando juntxs un baile nuevo que, con el tiempo, será un baile familiar y, con aún más tiempo, un baile tradicional. Así se crea la historia de la cultura popular, poniéndola en práctica, poniendo los cuerpos, tomando los espacios.

El movimiento debe perdurar

El movimiento debe perdurar, como se decía en el discurso. El movimiento es para que, mediante la repetición y la transmisión se convierta en tradición…y este proceso ya ha empezado. 

El viernes 29 se reprodujo durante los Motines del pan y se seguirá reproduciendo allá donde vayamos,  con ganas de disfrutar y compartir, todxs lxs que lo conocemos.

 

Además, El movimiento ha enraizado en Castilla. Desde el teatro de Zamora lo vieron y lo quieren allí. El movimiento debe perdurar y extenderse. Para revolverlo todo, para juntarnos, para ponernos en contacto total, con nosotras y con la ciudad que, aunque a veces se nos olvida, es nuestra.

 

El movimiento, además, nos ha hecho sentir que el Teatro Calderón es un poco nuestro también (gracias al programa Meetyou, por facilitar esta sensación). Nos ha puesto en contacto con otras agrupaciones, como Pajarillos Educa, Espacio Galatea, Teatro la Colmena. Ha esponjado nuestra manera de relacionarnos y entrar en contacto con nuestros cuerpos, con nuestras vecinas, con nuestra ciudad.

 

El movimiento es universal, comunitario, intergeneracional, liberador, catalizador de energía, de cultura, de afecto…El movimiento es vida.

*Anexo sobre Montedutor

El movimiento, como proyecto, es una iniciativa perfomática/dancística que inician Jorge y Guillem después del covid. Según nos cuentan, durante los meses de cuarentena ¡descubren a sus vecinas! resulta que muchas son encantadoras (ellos también lo son) y, como casi todo el mundo hoy en día, no se habían detenido nunca a cultivar esa relación. Pensaron “jo, cómo molaría que hubiera un folklore propio del barrio, de la escalera…” El movimiento nace con el objetivo de juntar vecinas y ponerlas a crear un baile popular para regalarselo a sí mismas.  Así, Jorge y Guillem, ahora Montedutor, comienzan a poner en movimiento a distintas ciudades. La idea: juntas creamos un baile y se lo regalamos a nuestra ciudad, a lxs que vengan. Pero lo hacemos en serio, institucionalmente. Que el baile quede registrado como parte del patrimonio inmaterial de la ciudad. Que nuestra aportación sea un acto político, además de un acto comunitario. Que suponga una reivindicación, además de un espacio de reunión. 

Esto de generar códigos nuevos (y nuevos apegos a través de esos códigos) nos es familiar. Sin embargo, es cierto que al principio nos costaba entender que el baile fuese a surgir de la nada, sin una referencia al baile tradicional ya existente. En algunas ciudades ha pasado así, nos consta, pero el movimiento de Valladolid no ha podido evitar beber de sus jotas, de lo tradicional. Teníamos precisamente dos músicos muy familiarizados con el folklore en el equipo, así que fue algo natural. Era el primer movimiento para el que se componía una canción, que además resultó ser una pura oda a lo popular, a la infancia, a los cuentos y leyendas. Era muy bonito que fuese así porque una de las cosas más especiales de El movimiento es precisamente la intergeneracionalidad. Necesitamos, efectivamente, más contacto con nuestras vecinas, mayores y pequeñas, más consciencia de nuestro propio cuerpo, del lugar que éste ocupa en los espacios y de su poder como herramienta política y social. Necesitamos más movimiento.