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Mónica Egido: PARAR

Tiempo de lectura: 4 min

Mónica Egido y LPR Magazine 

Fotografías de Mónica Egido

 

Mónica Egido (Salamanca, 1994) es artista visual y fisioterapeuta especializada en neurociencia del dolor crónico y obstetricia. Busca utilizar el arte como mecanismo de divulgación y se sirve de la fotografía, el videoarte y la performance para tratar diversos temas, algunos de los más destacados:

  • El impacto de la ansiedad mantenida en el tiempo sobre la salud física y mental de un gran porcentaje de personas de la generación millennial
  • Nuestra capacidad de mejorar la hiperactivación del sistema nervioso simpático a través de nuestra postura, nuestras manos o el gesto de nuestra cara trabajando sobre de dos de los sentidos más importantes: la interocepción y la propiocepción
  • Qué es la atención y qué supone la pérdida de esta misma a nivel individual y colectivo en nuestra sociedad. 

Desde hace 3 años Mónica está desarrollando un proyecto artístico llamado FOMO, con el que pretende abordar la problemática del continuo y elevado sufrimiento de ansiedad en muchísimas personas de nuestra sociedad, más específicamente, en la generación milenial y posteriores.

Para el desarrollo del proyecto ha investigado desde la neurociencia y psicología, que son su especialidad, pero también desde la  filosofía y la física (pues en su trabajo trata de entender nuestra relación con el concepto del tiempo), y también desde la antropología, la sociología y la historia, tratando de comprender el porqué de encontrarnos en esta situación. El modelo educativo, la generación de nuestros padres y su expectativa de que su descendencia viviera mejor que ellos, fueron probablemente factores determinantes en la creación de esta generación de personas tan a menudo autoexigentes, competitivas e insatisfechas consigo mismas y con su vida.

«FOMO (Fear Of Missing Out)* es una etiqueta diagnóstica bajo la que nos encontramos muchas personas de la generación millennial. Somos cada vez más las personas, especialmente las personas jóvenes, sufriendo elevados niveles de ansiedad y estrés por el miedo a no llegar a todo, viviendo en un estado de alerta constante que deriva en un deterioro de nuestra salud física y mental.

*Básicamente, FOMO es lo que te ocurre cuando dices que no a un plan y después te reconcomes de angustia en casa por lo que te estás perdiendo, o precisamente lo que te mueve a decir que sí aunque estés agotado, no tengas tiempo, energía, dinero…es tu angustia por no poder estar experimentando un plan porque elegiste otro…Es el miedo a perderse algo, lo que sea. El lema publicitario “Elige todo” nos ha calado hondo y queremos literalmente ser capaces de abarcarlo todo.

Gran parte de esta generación ha crecido con el máximo desarrollo del capitalismo, o lo que es decir lo mismo: nuestra generación es la generación del consumismo y el productivismo, y ambas tendencias se dan a todos los niveles, también en el ámbito personal. Somos nosotros mismos los que nos autoimponemos el aprovechar cada segundo, olvidándonos de la necesidad de parar, descansar, aburrirnos y “no hacer nada”.

 

Muchos de nosotros arrastramos culpa, insatisfacción

y rabia a partes iguales.

Al mismo tiempo, somos más conscientes que nunca de nuestros propios problemas y nos sabemos víctimas del  FOMO y ansiedad, aunque aún seguimos como bloqueados, sin saber demasiado bien qué hacer con ese diagnóstico.

Este proyecto tiene como objetivo dar visibilidad a esta problemática social y crear un espacio de debate para hablar sobre una cuestión que afecta a miles de personas. Debemos plantear cuál es el origen de todo esto y cuál está siendo su efecto a nivel individual, así como su efecto a nivel social. Todo ello orientado a plantear algunas de las soluciones o alternativas que podrían mejorar esta situación de cara al futuro de nuestra sociedad.

El pasado mes de enero, Mónica llevó a cabo la presentación de su proyecto en el espacio de PhotoEspaña, La Fábrica,  a través de una mesa de debate en la que se habló sobre la problemática social que supone el sufrimiento de la ansiedad permanente desde una perspectiva humanista, contando con la presencia de personas como Arturo Such (fisioterapeuta especializado en dolor crónico y dolor neuropático), Rosa María Capel (catedrática de la Universidad Complutense de Madrid), Noelia Lecue (comisaria de arte independiente), Guada Sánchez (psicóloga y creadora de Conecta Conmigo) y Manuel Delgado (poeta y artista visual graduado en derecho, ciencias políticas y filosofía). Podéis verla aquí.

El día 6 de febrero en el Ateneo de Madrid, llevó a cabo una nueva presentación del proyecto dando una visión más científica, en la que se realizó en directo la performance PARAR del proyecto en directo, que habla sobre la necesidad de parar y el enfrentamiento a los cambios, para luego dar lugar una nueva mesa de debate formada por Federico Montero (fisioterapeuta especializado en el abordaje activo del dolor crónico), Belén Valenzuela (física teórica e investigadora en el CSIC), Inés Bárcenas (psicóloga especializada en terapia psicodinámica y terapia centrada en la persona), Antón Gómez Escolar (psicofarmacólogo, investigador, divulgador, y asesor científico especializado en drogas y psicodélicos) y José Ramón Marcaida (científico titular en el departamento de historia de la ciencia en el CSIC).

Para terminar este ciclo, el día 4 de abril en el Espacio Larra de Madrid a las 19.00, Mónica llevará a cabo una nueva mesa de debate, para debatir esta vez sobre la necesidad de reconectar con la naturaleza y sus tiempos, y de que aparezcan nuevos modelos socioeconómicos enfocados a convivir con la naturaleza y no a partir de ella, y las nuevas tendencias de muchas de las personas de la generación millennial por volver a vivir en las zonas rurales. Esta mesa de debate estará formada por personas como Joaquín Araujo (naturalista), Nacho Zulbezu (artista), Inés Bárcenas (psicóloga) y Alejandra Utrera (creativa y pastora).

«Esta última mesa de debate es de gran importancia para mí, ya que hablaremos sobre la necesidad de reconectar con la naturaleza y sus tiempos, algo que está tan presente en mi trabajo, además de la clara tendencia de muchas personas jóvenes de volver a habitar las zonas rurales y conocer sus costumbres.

Desde hace casi 10 años he estado fotografiando el mismo campo castellano en Salamanca, con sus cambios de colores y estaciones, con sus diferentes siembras, su horizonte y su cielo azul. 

En mis procesos creativos trabajo sola, ya que es un desarrollo lento y de gran introspección, casi una práctica meditativa, en la que busco conectar con mi cuerpo, mi mente y mi respiración, a través de enraizarme al suelo que piso. Para mí ese lugar es muy especial, se podría decir que es mi espacio de seguridad; un lugar en el que, cuando estoy creando, no existe nada más, ni tan siquiera el paso del tiempo.

Precisamente todo este proceso, junto con el inicio de un nuevo proyecto, Líneas, que habla sobre cómo afectan las energías renovables a la belleza paisajística de las zonas rurales, han generado en mí la necesidad de volver a mi origen, las Arribes del Duero, en este caso mi pueblo, Aldeadávila de la Ribera, con la idea de seguir creciendo y creando en esta zona tan única y mágica”.