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NICO

 Tiempo de lectura: 10 min.

Carmen Abril Martín

Nico Rodríguez Crespo es fotógrafo y trabaja para La Opinión de Zamora, aunque también hace sus pinitos de freelance (MamolaStories, encargos para la diputación, para el museo etnográfico, reportajes independientes…). Lo conozco porque tenemos amigos en común, pero esencialmente lo conozco por Instagram. 

Decido que es necesario hablar con él como por intuición. A base de ver sus fotos, intuyo que Nico encarna el espíritu de todo lo que LPR representa; que sabe “del rollo” actual pero también de artesanía y cultura ancestral; que sabe de moderneo pero también de ruralidad; que ha estado en todas partes, pero vive en Zamora, su ciudad de procedencia y por la que siente por un amor loco. Nico es costumbrista contemporáneo puro y, además, un fotógrafo buenísimo, así que decido que es necesario hablar con él.*

Voy a verle Zamora. Llueve a mares y el ambiente entre ambos es un poco tímido al principio, como siempre que ves por primera vez a alguien a quien sólo conocías virtualmente. A pesar de la lluvia, paseamos, nos asomamos al río desde la muralla, nos refugiamos en iglesias pequeñas de manera fugaz. Recorremos la ciudad a pasos apresurados, un poco nerviosos por el encuentro, contándonos todo lo que podemos a borbotones, recorriendo la preciosa y arremolinada Zamora.

Zamora entera está hecha de sillares color miel, como Salamanca y Segovia, pero con la particularidad de que los suyos están como manchados de pinceladas color vino tinto (de Toro). Es pequeña, reconcentrada, y preciosa a pesar de la lluvia.

alfarera cociendo piezas por @nico.rodriguez.crespo

Por fin vermout

La lluvia no para. Buscamos refugio mientras hablamos de Coomonte, de Castilviejo, y de otras figuras zamoranas.

Por fin llegamos a una terraza cubierta y nos sentamos en una mesa alta. Vermout a un lado, vermout al otro, torreznos al medio. En el sitio le conocen, pero no en plan “el chaval que suele venir”, sino en plan “Nico”. 

Por fin empezamos a hablar con calma. No hay nada como el vermout. La primera pregunta se la formulo tal como estaba planteado, el resto es una conversación fluida que trato de atrapar aquí.

Darse cuenta

“Te queríamos entrevistar porque eres un gran fotógrafo y castellano, pero sobre todo te queríamos entrevistar porque eres un gran fotógrafo, castellano y castellanista. Entre otras cosas, haces fotos para la Opinión de Zamora, tu ciudad, y se ve solo con seguirte en Instagram que, aunque no pierdes de vista el vasto y ancho mundo, tienes la tierra clavada bien hondo en el corazón.”

Esta intro le entusiasma, y me confirma que sí, que estaba al 100% en lo cierto en mis suposiciones. Le pregunto si el castellanismo le viene desde siempre o si ha sido una cosa más bien de la madurez.

Me cuenta una anécdota genial. En el bachiller de artes, una profesora les encargó leerse una lista de libros. Él empezó por “Juan Manuel Bueno, mártir” de Unamuno (uno de mis favoritos, por cierto) y se dió cuenta a las pocas páginas de que estaba escrito en Sanabria, de que hablaba de Sanabria, y es que resulta que Sanabria es su pueblo. Esto le dejó muy perplejo; que uno de los más grandes nombres de la literatura española hable con ese arrullo, con esa admiración de Sanabria…el asunto le llegó muy cerca, le hizo pensar. Pero no dejaba de tener dieciséis años. 

Después, con el tiempo, la cosa fue creciendo y afianzándose, a base de viajes, de interraíles, de vivir en Madrid…Como a tantos otros, a Nico el castellanismo “como tal” le llegó con la madurez, en una especie de “darse cuenta” y tras correr un poco de mundo, aunque, desde algo antes, albergaba ya la sospecha latente de que quizá esto no estaba tan mal.

«A Nico hubo un tiempo en le daba pereza la Semana Santa -como a todos en alguna época de nuestra vida- porque le parecía manida, rancia y demasiado sacra como para molar.»

semana santa zamorana por @nico.rodriguez.crespo

Neocastellanismo

Le pregunto si cree que el castellanismo es una cosa al alza, si ve brotes, espíritu, movimiento.

A este respecto no tiene muy claro que contestarme. Por un lado, él está solo en Zamora, todos sus amigos se han marchado. Hablamos, y en esto estoy muy de acuerdo con él, de que el problema de raíz del éxodo tiene muchísimo que ver con la voluntad: además de la falta de oportunidades, de la mala conexión a Internet, del problema de la vivienda -que también-, el problema tiene que ver con la voluntad. La gente no se queda porque no se quiere quedar. Cuando uno tiene la determinación de quedarse, se interesa y rebusca, lo más probable es que encuentre oportunidades a las que agarrarse. 

Piensa, aún así, que el desinterés de los jóvenes por Castilla responde un poco a una cuestión de edad, de madurez, a la falta de ese “darse cuenta” que, con el tiempo, afirma, terminará por llegarles. “De pequeño piensas “buah, ojalá acabar en Londres currando”…y ahora dices “joe, llevo 3 años en Londres currando en fish and chips, solo quiero volver a Zamora””.

Por otro lado, también conoce a otra gente que está aquí sacando proyectos adelante (@_molinolab_, entre otros) y está de acuerdo conmigo en que el campo y los valores rurales empiezan a estar de moda poco a poco (sin que esto sea necesariamente negativo). Me habla de una campaña de Vogue de hace poco que se hizo al pie de un palomar zamorano, con una silla prestada de un bar cercano.

@anyaholdstock x @loewe

Costumbrismo contemporáneo 

Hablamos de eso, de si costumbrismo y tradición son incompatibles con contemporaneidad y globalización, ya que son dos cosas a priori opuestas. 

 

Nico está convencido de que no lo son, de que no tienen por qué contraponerse. Me habla de Cristina García Rodero, que es una de las fotógrafas españolas más reconocidas, y representa para él el ejemplo perfecto de que el costumbrismo contemporáneo no es una posibilidad sino de hecho una realidad. Hablamos mucho de Cristina. Yo ya conocía su trabajo, pero no sabía nada del personaje. Nico recuerda haberla visto alguna vez, cámara en ristre,  en la semana Santa de Zamora, “como es pequeñita y tiene una pinta así muy dulce le dejan colarse en todos los lados”. Fue la primera fotógrafa española en ingresar en “Magnun”, la galería fundada por Robert Cappa (el fotógrafo favorito de Nico) y una de las mejor consideradas del mundo. La manchega no trata de contemporaneizar lo castizo; solo lo busca, lo encuentra y lo presenta en la contemporaneidad; haciéndolo así una realidad viva en la misma, poniéndolo en valor por lo intenso, por lo auténtico, por lo contrastado con las otras realidades que vivimos.

 

foto de cristina garcia rodero
foto de cristina garcia rodero

También hablamos -cómo no- de C tangana. De aquellas acababa de salir “Demasiadas Mujeres”. En la canción y especialmente en el videoclip, si hay mestizaje: es un ejemplo perfecto de costumbrismo contemporaneizado; pueblo y pasodoble, tecno e instagramers; presentar lo castizo con una mirada contemporánea y triunfar. Me enseña unas fotos suyas que parecen la continuación del videoclip; la cruz de piedra, el niño, el viejo, la bici detrás; son cosas que están ahí y son geniales, solo hay que saber mirarlas con ojos nuevos.

A Nico hubo un tiempo en le daba pereza la Semana Santa -como a todos en alguna época de nuestra vida- porque le parecía manida, rancia y demasiado sacra como para molar. Pensaba que la imagería religiosa había hecho mucho daño al arte zamorano porque lo había estereotipado, eclipsando otras cosas profanas más chulas como las mascaradas. Y entonces un día una procesión te pilla sensible y te emociona hasta casi hacerte llorar, o descubres el trabajo de Cristina García Rodero y te das cuenta de que la fe compartida, la emoción, el arte, van mucho mas allá de cualquier cuestión religiosa.

Sea adaptándolos a la contemporaneidad o sencillamente capturándolos y trayéndolos a ella, concluimos; los ritos, las tradiciones y lo ancestral son elementos culturales auténticos, ricos y profundísimos, capaces de emocionar al mundo entero (en el extranjero flipan con Cristina) y a nosotros mismos, aunque no se comulgue los domingos o no se haya tenido la suerte de tener un pueblo en el que familiarizarse con ellos.

fotograma de demasiadas mujeres
fotograma de demasiadas mujeres

@MamolaStories

Aunque la conversación está derivando de manera muy guay -ahora frente a una tortilla en salsa de callos- me veo obligada a reconducirla para que nos dé tiempo a hablar de todo lo que hay que hablar:

Le pregunto por Mamola Stories y por las mascaradas. A través del instagram de Mamola me di cuenta de que Nico no era solo un gran fotógrafo sino un cazador de peculiaridades, de ritos, de cultura popular en todas sus formas. 

Me cuenta que “mamola” es una palabra zamorana que quiere decir barbilla, y Mamola Stories una pequeña agencia independiente compuesta por profesionales del periodismo y el sector fotográfico/audiovisual. Se hizo para contar historias y hechos de interés social a través de una investigación profunda, persiguiendo la calidad visual y el rigor. A diferencia de la tónica dominante del fast–food de contenidos, su filosofía se basa en contar historias cocinadas a fuego lento y con una mirada siempre atenta a singularidades y realidades locales.

Mascaradas

Las mascaradas son muy conocidas en Zamora, no tan conocidas como la Semana Santa, pero aún así bastante. También se celebran en León y en Portugal, y en Portugal, de hecho, están declaradas patrimonio inmaterial y muy protegidas. 

Precisamente, la historia de amor de Nico con la fotografía tiene mucho que ver con las mascaradas “Yo me empecé a aficionar a la fotografía precisamente yendo a “hacer las mascaradas” con un profesor que estaba loquísimo con el tema y que ahora es muy amigo mío. A mí me encanta, además es auténtica fiesta, vas y está todo el mundo bebiendo vino, te invitan a todas las casas, ves ahí los chorizos colgando…es una pasada, yo me lo paso siempre fenomenal.”

Le pregunto por la leyenda detrás del rito y me cuenta que normalmente se celebran en invierno y tienen que ver con el culto al sol, pero también con el paso a la adultez. En su dia eran una especie de ritual de quintos. Los chavales del pueblo se disfrazaban con lo que tenían a mano, pellejos de animales, cencerros, horcas, tenazas, e iban por ahí dando sustos y recaudando dinero, en algunos sitios tiraban -y tiran- ceniza también, todo entre lo siniestro y lo divertido, como halloween ahora. Además de recaudar unas monedas y pasarlo bien, era una manera de que los chavales que pasaban a hombres se luciesen un poco, mostrasen su destreza, su originalidad, su capacidad de organización, una especie de performance colectiva y chulesca…”Como fotógrafo, todos estos ritos que generan una estética tan concreta, con una personalidad tan definida, tan antigua, me parecen lo más, e importantísimos para que la gente cambie un poco el chip con lo de aquí, que encima Castilla a nivel visual es una puta locura y está llena de cosas así de bizarras.” 

Nico no cree que esto se  vaya a perder, porque cuanto más sabes de Castilla, dice, más quieres saber, aunque está de acuerdo conmigo en que hay que empujar un poco a la gente a eso, a querer saber.

el atenazador de san vicente de la cabeza @nico.rodriguez.crespo

«Castilla a nivel visual es una puta locura y está llena de cosas así de bizarras.”

Segovia

Le pregunto por Segovia, pues sé que estudió allí (por eso tenemos amigos en común, aunque yo lo hice en Salamanca). Es una de las ciudades de la comunidad más disfrutables para los jóvenes y me consta que en su promoción, más allá de las fiestas, había bastante panorama artístico.

Me cuenta que él estudió Publicidad y que es cierto que justo ese año se  juntó en la residencia una generación con muchísimas inquietudes artística; que se retroalimetaron y sacaron cosas muy chulas, pero que él no cree que se trate de algo inherente a Segovia, sino de ese momento concreto. Un poco con la excusa de las fotos, montaban fiestas buenísimas en sitios emblemáticos, como El Palacio Quintanar. Por como habla de ello, no me queda claro si lo que era una excusa eran las fotos o en realidad la fiesta era la excusa para presentarlas; me cuenta con orgullo que iban hasta profesores a las expos, que él inció a su amigo Sergio Urtiaga en el mundillo y que ahora es un crack, que Carlos Vega (el amigo que tenemos en común) fue de los primeros en los que reconoció esas ganas de “hacer cosas”, más allá de salir de fiesta y que todo empezó por la fotografía, queriendo hacer fotos de skate.

Aunque cree que tanta magia tuvo que ver de un modo particular con su generación, también reconocer que una cosa buena que tiene a nivel artístico Segovia es la cercanía a Madrid, “en lo cultural Segovia se nutre mucho de Madrid y muchos grandes artistas a nivel nacional han salido de ahí, o gente que expone primero en Segovia y luego en Madrid…Sí puede ser que sea una ciudad más viva a nivel artístico por eso.”

la tiía de Nico
el colega de Nico (fotos de su época en Segovia)

«yo creo que las redes brindan una oportunidad buenísima, mira tú y yo, y no solo eso sino que hoy día un pastor que vive perdido en la montaña puede ser trending topic o la portada de El semanal…»

Quedarse o no quedarse

Le pregunto si cree que en Castilla, por lo general, el panorama artístico-cultural es yermo, que faltan círculos, oportunidades, recursos…

“El panorama está un poco seco, la verdad. Pasa que la gente se sigue yendo a Madrid y quedamos aquí pocos, pero bueno…mucha gente se ha ido y está por ahí enriqueciénose muchísimo y el día que vuelvan, que se dejen ver por aquí…” No sabe hasta qué punto Madrid es el paraíso de las oportunidades…al menos en su caso, como fotógrafo, en Madrid hay tantísima gente haciendo cosas parecidas que le fue mucho más difícil encontrar algo allí que en Zamora. Me cuenta que estuvo en la agencia Efe, trabajando 6  meses de prácticas, “6 meses por cero euros, y al terminar, hala, ya no quieren saber más de ti…y como yo mucha gente”. Al poco le llamaron del periódico de Zamora y aceptó, pero tenía la sensación de haber retrocedido…”y qué cojones retroceder, aquí estoy, que dentro de lo que cabe se me trata como un profesional y estoy aprendiendo un montón, así que nada de retroceder”. 

En el panorama artístico, reconoce, igual la gente sigue yendose a Madrid porque es donde está el meollo, pero en el resto de trabajos, depende. Para empezar, dice, hay que dejar de pedir por Amazon dos veces al mes, él el primero. “Aquí hay poco empleo, pero es un problema estructural, de la sociedad…Luego nos quejamos de que las tiendas cierran.” Por otro lado, con el auge de las redes se puede teletrabajar, se ha estado viendo en el confinamiento que es una posibilidad. Perfectamente se puede teletrabajar desde Zamora y tener tu empleo en otro lado. “A ese respecto yo creo que las redes brindan una oportunidad buenísima, mira tú y yo, y no solo eso sino que hoy día un pastor que vive perdido en la montaña puede ser trending topic o la portada del semanal…Hay muchas oportunidades nuevas que antes no había y yo creo que hay que aprovecharlas y buscar los círculos, echarnos una mano entre nosotros.”

También estaría bien que el campo volviese a ser productivo…

“Ya, eso está más jodido…es que hay que meterle mucho dinero. Conozco a una chica que he invertido en una granja de caracoles y le quedan 10 años para amortizarlo, tú verás…Y luego eres ganadero, llega un lobo y te mata quince piezas y ya te ha reventado el negocio de ese año. Y el perito llega y a las que aún respiran, por mucho que estén destripadas no te las dá como muertas…es un problemón el que hay con eso. Tengo una foto muy impactante,  os la tengo que pasar.”

Seguimos hablando un rato del campo, de la nueva ley de protección del lobo, de la agricultura…Y llega el momento de la gran pregunta de clausura:

¿Cómo te planteas tu futuro como fotógrafo, hacia dónde te sientes impulsado? ¿Tu plan es establecerte en Zamora, o no hay plan?

Pues sí quiero irme a algún lado, pasar una temporada larga fuera, pero por aquello de ampliar miras, conocer otras partes del mundo, otras formas de vida, pero porque si no te quedas sin ello. Zamora (y Sanabria) está ahí siempre para cuando quiera volver, que querré.

 

Cuando llegamos a esta parte de la entrevista ya tenemos un café delante. “Ave cesar, los que se van a mojar te saludan” nos recibe el camarero del nuevo bar. Es casi hora de que me vaya, pero antes Nico me hace el regalo inesperado de llevarme a conocer a los padres de un amigo suyo que se dedicaban a hacer una revista etnográfica portuguesa-zamorana “El filandar o fiadeiro”. Con este chute de inspiración y ya un poco amodorrada por los vermouts y las emociones me monto en el autobús de vuelta a mi casa.

 

Lo pasé genial con Nico, creo que volveremos a vernos a charlas sobre estas cosas y creo que compartimos una visión del castellanismo y de la vida bastante parecida; fresca y actual (contemporánea), pero al mismo tiempo arraigada, apasionada por la historia, los ritos y el paisaje (costumbrista; encariñada con los de este lugar en concreto, el nuestro: Castilla.

 
"mi pueblo" por @nico.rodriguez.crespo

 

 

*Todo esto (lo guay que es Nico y lo mucho que encaja con el proyecto) lo sé por Instagram y yo creo que, con todas las cosas malas que se pueden decir de Instagram, también hay que decir ésta; puede uno conocer sin conocer, y después conocer de verdad, en físico, a personas geniales. A mí esto ya me ha pasado otras veces y con Nico sabía, incluso antes de conocerle, que iba pasarme también.

2 comentarios en «NICO»

  1. Excelente entrevista!
    Enhorabuena!
    La realidad es que los castellanos y leoneses llevamos ya muchos años teniendo que salir fuera a buscarnos la vida.
    En mi caso fue en 1988 cuando buscando trabajo,tuve que salir de la Comunidad. En 1997 regresé precisamente cuando había oportunidad de trabajar y se hablaba ya de despoblación.
    Después no se ha hecho nada.
    He visto con impotencia, como muchas promociones de alumnos han salido todos los años a diferentes lugares del mundo.Es allí donde tienen sus parejas y familias. Aquí se quedan los sufridos padres, ahora abuelos sin poder disfrutar de los suyos.
    No parece que esto vaya a mejorar. No soy optimista. Son demasiados años oyendo promesas sobre las políticas de repoblación

    1. Desde LPR queremos mantener la esperanza que para algo es lo último que se pierde! Creemos que aun hay tiempo de generar ese cambio tan necesario. Muchas gracias por tu comentario y por leernos ?

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