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Olla podrida entre los almendros #LPR23

#LPR23

Antes de nada y por ser la primera edición de LPR23, toca dar algunas explicaciones. LPR23 es el nombre de una serie de reportajes de campo que planeamos llevar a cabo y sacar a luz el día 23 de cada mes (en honor al 23 de abril, día de Castilla). Como buenos reportajes de campo, se harán en este tipo de terrenos y tendrán siempre un marcado carácter artístico.

Su ánimo será, del modo que sea, fusionar costumbrismo y contemporaneidad en una pieza tangible de arte castellanista.

Arte y gastronomia

En LPR seguimos de cerca las tendencias del arte contemporáneo y una de ellas es la consideración de la gastronomía como arte. Nosotras no tenemos del todo claro que lo sea -al menos, no la gastronomía en general-, pero si no es arte le queda muy cerca, y desde luego sí es historia, cultura y artesanía.  Nuestra primera pieza tangible fue también comestible y nuestro primer artesano, un deportista de élite aficionado a la gastronomía. Pelayo Ramos, jugador del salvador y copropietario de centro de entrenamiento «MonkeyBoxVall«, nos cocinó una olla podrida entre los almendros, que con el covid no se puede estar en sitios cerrados y con estas flores y estos primeros solecillos, pues tampoco apetece.

Nuestra primera pieza tangible se compone, en realidad, de dos partes: una -la olla podrida-, ya está digerida; la otra, la película/vídeoreceta que grabó Lucía Burón, quedará para siempre registrada en el océano de Internet.

Olla podrida en la historia y la literatura

Seguramente estéis pensando «¿Qué narices? ¿En serio, olla podrida?». No os culpamos, sabemos que suena fatal. Suena incluso peor que ropa vieja y, al no ser tan conocida, da un poco la sensación de que nos hemos vuelto locas del todo. 

 

En realidad, la olla podrida es un plato castellano antiquísimo (hay debate sobre su origen concreto, pero suele ubicarse en Burgos). Según muchos etimólogos viene de «olla empoderida», empoderada, porque al tratarse de un guiso completo, cárnico y fuerte, solo estaba al alcance de los más poderosos.

Es una receta medieval. Nosotras dimos con ella a través de un libro de cocina de conventos en el que también había recetas para cocinar topillos, lagartos, murciélagos y otras cosas de jardín. El hambre agudiza el ingenio y aumenta las tragaderas, y de hambre se sabía mucho por aquí hace unos siglos. 

 

El caso es que no está claro si la olla podrida viene de empoderada o significa literalmente olla podrida. Según Covarubias se llama así «en cuanto se cuece muy despacio, que casi lo que tiene dentro parece deshacerse y quedar como fruta que se madura demasiado». 

Lo que sí está claro es que, a pesar del nombrecito, era considerado un manjar. Calderón de la Barca la definió en una ocasión como “la princesa de los cocidos”, nada menos. En el Quijote, Cervantes presenta a Sancho como el mayor fan de este guiso (le gustaba el buen comer a Don Sancho).

Olla podrida, un selecto popurrí

Además de un manjar, la olla podrida se caracteriza por ser un plato versátil y variado, pero al mismo tiempo sencillo: Legumbres, carne y verduras (sota, caballo, rey, que se dice en Castilla). Dentro de esa gama, lo que se quiera.

 

Se trata de una receta muy flexible y nada dogmática (a diferencia del cocido tradicional), de hecho, casi puede decirse que es un cocido con todo lo que se tenga a mano. Esta alegre diversidad es la que hizo que los franceses la incorporasen a su idioma para referirse a una “composición musical compuesta por fragmentos muy diversos”. Tradujeron olla podrida, pot pourri, y con el tiempo nosotros lo reincorporamos, francesistas como éramos, aunque a nuestra manera, “popurrí”. Todos sabemos que un popurrí es una mezcla más o menos aleatoria de cosas distintas, pero casi nadie sabe que deriva de la olla podrida, ni que esta es un manjar a pesar de su nombre. La olla podrida es un delicioso popurrí cocido a fuego lento, ideal para los días de invierno. 

 

Cuando nos dimos el gustazo de juntarnos para degustar la olla podrida y haceros morir de envidia, el invierno ya estaba terminando y de hecho aprovechamos la fecha para enmarcar la acción entre almendros en flor, pero en Castilla, ya se sabe, no hace falta que sea invierno para que se hiele uno de frío (en este caso, la cosa fue a ratos).

Hoy es día 23 y ya hemos entrado de manera oficial en la primavera, pero esto no quiere decir que haya desaparecido el riesgo de heladas.

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Precisamente porque es día 23 hemos estrenado (¡por fin!) nuestra sección más especial, “Reportajes LPR23” (y de paso, otra más, “Pan y vino”). Con ella queremos romper la 4ª pared (si es que la hay en periodismo) e interactuar con el medio, con las tradiciones, con el arte, con vosotros. 


Prepararse, porque esta es la primera de muchas y estamos cargadas de ideas y de ganas.

¡¡Go LPR, go Castilla, go 23!!

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2 comentarios en «Olla podrida entre los almendros #LPR23»

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