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Amable Arias: Bembibre – San Sebastián, viaje de ida y vuelta

Tiempo de lectura: 7min

Texto: Ángel Monedo, Carmen Abril y Wikipedia

Pinturas digitalizadas cedidas por Maru Rizu

Son muchos los ejemplos de pueblos -castellanos o no- que cuentan entre sus censados con un pintor (o artista de cualquier índole) significativo, cuya carrera, sin embargo, se ha desarrollado lejos del municipio y ha contado con escasa difusión dentro de éste. 

Bembibre, en la montaña berciana, es un ejemplo de esos pueblos que alumbraron un gran talento al que apenas vieron brillar después. Y Amable Arias es un ejemplo de esos artistas que emigraron hacia otras latitudes en busca de una oportunidad, aunque sin perder nunca del todo de vista sus raíces.

Plazuela hornija
"plazuela hornija" acuarela sobre cartulina, 1954

Una vida difícil 

Es cierto que, en su caso, la búsqueda de otras latitudes no tuvo que ver con sus inquietudes artísticas, sino con su situación familiar. Su destino fue San Sebastián, pues allí había recibido una oferta de trabajo su padre, en el Instituto Nacional del Trigo. Amable en esos momentos era todavía un niño de 14 años. Tenía 9 cuando, en 1936, a poco de empezar la Guerra Civil, sufrió un fatal accidente. Jugando en la estación, un vagón situado en vía muerta le aplastó contra un muro. A lo largo de cinco años tuvo que someterse a catorce dolorosas operaciones. Estos años le provocaron una cojera que le obligó a utilizar, cuando pudo moverse de nuevo, muletas durante toda su vida.

Amable Arias

Su cojera crónica no fue la única dificultad que debió sortear para salir adelante. Su padre maltrataba tanto al chico como a la madre, y huyó de San Sebastián cuando una orden judicial lo interpeló a dejar de hacerlo. Nunca volvieron a tener contacto con él. A pesar de lo aciago de su situación, las cosas mejoraron un poco cuando consiguieron comprar -de estraperlo, pues en España se vivía una posguerra crudísima- penincilina, lo que le permitió mejorar su estado de salud y comenzar a salir de casa.

"ventanuco" óleo, minio e islan sobre lienzo, 1962

Más tarde, hacia 1952, empezó su aprendizaje artístico de la mano de Ascensio Martiarena, su profesor de acuarela, aunque se trató de unas clases esporádicas. Amable nunca estudió pintura -ni ninguna otra cosa- de forma académica, sino precaria y autodidacta.

 

 

El guardarropa del teatro, portal a un nuevo mundo

Entre 1955 y 1959, su madre se ganaba la vida trabajando en el guardarropa del Teatro Principal de Donostia, y Amable, que la ayudaba,  viéndose rodeado de artistas y personalidades culturales (a las que más tarde retrataría), se hizo consciente de su propio desconocimiento, fruto de su carencia formativa,  por lo que empezó a acudir por su cuenta a la Biblioteca Municipal a leer.

"conchita navarro y barques" tinta sobre papel, 1972

“…Mi pintura surgió de una situación de exasperación interior y exterior. Recuerdo que desde pequeño sentí esa necesidad y me propuse que al menos dos cosas no me iban a quitar como las demás y que lucharía por ellas: escribir y pintar.”

Fue allí, en el Teatro, donde realizó una de sus primeras obras, una serie de dibujos y acuarelas que se han exhibido muy recientemente en el Museo San Telmo de San Sebastián, concretamente en 2022/23.

Calle con burro
"calle con burro" acuarela sobre papel, 1954

En 1956, al poco de iniciar esta etapa de ayudante de guardarropía, le contratan para realizar los dibujos de una guía de Rutas Vasco Navarras. Le dan libertad absoluta, un despacho y la posibilidad de usar todo el papel que necesite. Allí dibuja paisajes y desnudos femeninos.​ Con el dinero cobrado adquiere cuatro lienzos, papel y pinturas para, según él mismo, «emprender un camino duro, hosco y brutal»: el del óleo, que antes no había trabajado nunca.

En 1956, pinta sus primeros óleos; son paisajes de Bembibre​.

Pintor maldito

En 1958, tiene su primera exposición individual. Queda decepcionado por su escaso rendimiento económico. Empieza a entrever las dificultades de una profesión llena de riesgos. Escribirá:

Linares
"linares con árbol grande" óleo sobre lienzo, 1959

«Esta profesión, a la larga, se manifestó como una de las crueldades más bestiales del capitalismo y el franquismo. Hay, por otro lado, las ansias de ser pintor. Cuánta represión para poderte dedicar a las artes, y en aquellos días o años de muerte, lo mejor fue cercenado constantemente. Yo tenía la idea hasta ese momento de que la pintura es como una profesión. Quizá al principio, si no te conocían, podías funcionar a medio gas. Pero exponiendo se vendía algo, luego un poco más… De esta forma entré en la realidad de lo que era ser pintor.»

En 1962 y 1963, preside la Asociación Artística de Guipúzcoa.

En 1962, recibe el premio “Salón de verano” del Ateneo.

El 17 de enero de 1963 inaugura la exposición «Espacios Vacíos» en las salas del Ayuntamiento de San Sebastián. Crispó el ambiente artístico de la ciudad. No fue comprendida por un público nada habituado a obras experimentales. Había nacido su fama de artista marginal y nada conciliador.

Dia de Feria
"día de feria" tinta sobre papel, 1960

En 1966, Amable entra a formar parte del Grupo GAUR con Néstor Basterretxea, Eduardo Chillida, Remigio Mendiburu, Jorge Oteiza, Rafael Ruiz Balerdi, José Antonio Sistiaga y José Luis Zumeta, un conjunto de artistas plásticos guipuzcoanos que decidió autorganizarse y establecer una nueva estrategia de posicionamiento colectivo desde el arte. Su presencia puso en marcha un inédito dispositivo transversal e interdisciplinar que reivindicó un modelo alternativo de organización cultural protagonizado por los propios artistas.

"antes de albares y la ribera" óleo sobre lienzo, 1959

En 1970, conoce a Maru Rizo, compañera y colaboradora. Alquilan un pequeño estudio en la Parte Vieja donostiarra en el que Amable da rienda suelta al torrente de imaginación e ideas que poseía. Se alejó de las actividades públicas y se concentró en su propia obra mientras sufría la marginación de los estamentos oficiales como consecuencia de toda una trayectoria en la que se impuso un estereotipo de “pintor maldito”.

Ambigüedades
"ambigüedades sobre un cuadro difícil" óleo y pastel sobre papel y liezno, 1971

El cuidado del legado de Amable

Los últimos años de Amable, marcados por la proximidad de una muerte anunciada, promovieron en él un ardoroso deseo de apurar su tiempo con una actividad artística desbordante. Murió de un coma renal en su casa de Ategorrieta, en San Sebastián, el 29 de febrero de 1984. Tenía 56 años.

Desde entonces, su compañera Maru Rizo, administradora de su legado -con la colaboración de Carmen Alonso-Pimentel, historiadora del arte y su biógrafa, y Gonzalo Sánchez, galerista ya fallecido-, viene realizando una labor de catalogación, conservación y transcripción de su obra, facilitando así la recuperación paulatina de la memoria de un artista casi furtivo y ahora admirado.

Rothko en globo
"Rothko en el globo" óleo sobre cristal, 1972

Su obra actualmente se encuentra en diversos museos tales como: Museo Bellas Artes de Bilbao; Museo San Telmo, San Sebastián; IVAM, Valencia; ARTIUM, Vitoria; Biblioteca Municipal, Lasarte-Oria (Gipuzkoa); Sanz Enea, Zarautz, Museo Bellas Artes, Nicaragua; Koldo Mitxelena Kulturunea, Diputación Foral de Gipuzkoa, San Sebastián; Colección Kutxa, San Sebastian; Centro Leonés de Cultura, León; Casa de las Culturas, Bembibre; Instituto Estudios Bercianos, Ponferrada (León).

También se han publicado libros -recordemos que Amable también se dedicó a la escritura- y se fundó, en Valladolid, el Café de Amable, un hostel, librería y cafetería dedicado a su persona, y con algunas piezas suyas en exposición permanente.

"sobre sombra natural" óleo sobre lienzo 1971

Vuelta a Bembibre

Pero lo más importante: parece que por fin se va a hacer justicia con su legado en su pueblo natal, Bembibre. Así lo atestiguan el nombramiento de Hijo Predilecto por unanimidad, la dedicatoria de una calle al nombre del artista, y especialmente la creación de un Museo y Centro de interpretación de su obra que se va a instalar en la Casa Villarejo, edificio construido en 1896 y una de las mejores muestras de arquitectura modernista que se conserva en la localidad leonesa de Bembibre.

Casa Villarejo

Todo gracias a la disposición del municipio, sí, pero también a la muy amplia donación que realizará  Maru Rizo, su fiel compañera, conocedora de la íntima añoranza del artista por su pueblo de origen.

Amable fue un artista marginado, pero actualmente es ampliamente reconocido y ahora, con el júbilo de todos los que creemos que la comarca berciana necesita de un espacio que ayude a dinamizar el entorno sociocultural, se va a dotar a Bembibre de un atractivo más que justifique una merecida visita a tierras leonesas. Estamos seguros de que el futuro Museo tendrá un efecto llamada en las gentes interesadas por la cultura, y también (y esto constituye otro júbilo, más enigmático) de que el del propio Amable, si pudiera conocer la intención del proyecto que nos ocupa, se sentiría enormemente complacido.

Es hora de una nueva y diferente estancia de Amable en Bembibre, y en el Bierzo, comarca que Amable no consideró únicamente en su componente emocional, sino estético, un elemento profundamente analizado y admirado en su obra pictórica, sonora, gráfica y literaria.

Plazuela hornija

Que se haga justicia en su tierra a su legado artístico será un mérito innegable del Bierzo, involucrado en resguardar un patrimonio cultural que Amable, con dificultades vitales extremas, llevó a sus últimas consecuencias.