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portada de perdices

¿Por qué «La perdiz roja»?

Tiempo de lectura: 2 min.
Carmen Abril Martín

La perdiz roja es un animal de formas sinuosas y blandas, de curvas suaves y resbaladizas. La paleta de colores que la viste y la exquisita combinación de estos a lo largo de su sedoso traje de plumas hacen que sea una criatura chocante y cautivadora, de una belleza anómala. Belleza remachada por un pico que, curvo, afilado y de un rojo rabioso, hace juego con su contorno de ojos. Contorno doblemente perfilado pues de su extremo sale, como un eyeliner, una traza negra que discurre por sus sienes hasta unirse en su cuello, donde se deshace en una gargantilla jaspeada, que se mezcla contra el gris tierno y violáceo de su pecho.

¿Y por qué no el tigre azul?

«Una especie de Cleopatra de los trigales y los montes, una forajida vanidosa, una drag de los campos dorados de la meseta ibérica.»

LPR Magazine
Montaje de perdices rojas de @marinettigll

Toda una faraona, la Cleopatra de Campos

Este despampanante y atrevido maquillaje se funde con su excéntrico y elegante traje en un derroche de contrastes imposibles, refinados, prácticamente artísticos, que hacen de ella una especie de Cleopatra de los trigales y los montes, una forajida vanidosa, una drag de los campos dorados de la meseta ibérica.

“La Perdiz Roja” es, en parte, un guiño a Delibes. Delibes era cazador y para los cazadores (ya abordaremos el debate cinegético, no enervarse antes de tiempo) nuestra querida Cleopatra de campo siempre ha sido un trofeo delicado y estimulante. La perdiz roja es -además de preciosa- bastante lista, con que atraparla no es tarea fácil. Es más ágil y sagaz que sus primas, la perdiz pardilla, la perdiz andina o la nórdica.

Perdiz en campo de Trigo
Perdiz roja en campo de paja | Vía Pinterest

 

 

 

 

 

«Además de un guiño a Delibes, la perdiz representa la audacia, la supervivencia, la fabulosidad impretendida»

Castellanísimo

Delibes era cazador y además una persona con gran sensibilidad artística, así que, de manera casi consecuente, estaba un poco obsesionado con la perdiz. Pero además, y sobretodo, Delibes era castellano profundo, castellano serio, dedicado, devoto. Ningún escritor contemporáneo ha entregado su obra de forma tan concienzuda al análisis de esta tierra, ni se ha preocupado por ella y por su devenir de una forma tan honda y tan sentida como él. 

La perdiz roja puede encontrarse en diversas zonas de la península -los animales no entienden de fronteras geopolíticas- e incluso se exportó a Inglaterra, pero para el escritor, de alguna forma, este místico animal era una encarnación de Castilla o, para ser más precisos, de los campos de Castilla. Esto lo aventuramos nosotras, vale, pero también lo delata un poco el protagonismo zafado, casi culpable, que se le da a la perdiz en “Viejas historias de Castilla la vieja” en la conversación con El Barbas, cazador rural, nostálgico de la Castilla de antaño.

Cuestión de símbolos

Aunque haya perdices rojas por toda la península, la perdiz es símbolo de Castilla y casi todos las personas -y especialmente los artistas- obsesionadas con Castilla han estado también obsesionadas con la perdiz. Le pasaba a Castilviejo (pintor castellano emblemático cuya obra abordaremos en otro momento, pero quien, sabemos de buena tinta, soñaba con ellas), y nos pasa un poco a nosotras.

Para nosotras, en LPR, además de un guiño a Delibes la perdiz representa la audacia, la supervivencia, la fabulosidad impretendida, lo caprichosa y artística que puede ponerse en ocasiones la Naturaleza, lo lejos que está de ser monótono y monocolor el vasto campo amarillo

 

Montaje de perdiz roja de @marinettigll

#LaPerdizRoja #CleopatradeCampos #Delibes #Castilviejo